Programa Actualización Científica sin Exclusiones (ACisE)

Informes comentados

dispuestos por fecha de ingreso a SIIC

Informe
Autor del informe original
P Nazer
Institución: Tehran University of Medical Sciences,
Teherán Irán

Estado del Hierro y la Hormona Tiroidea durante el Embarazo
Se confirmó una asociación significativa entre el estado de hierro materno y la función tiroidea durante el embarazo. Los niveles séricos de hemoglobina mostraron una asociación más fuerte con los indicadores tiroideos —específicamente, una relación inversa con la TSH y una relación directa con la T4 libre— en comparación con la ferritina.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/175790

Comentario
Autor del informe
 


Orlando A. Forestieri
Ginecólogo, Médico de planta, Hospital Italiano, Servicio de Ginecología, Buenos Aires, La Plata, Argentina



El embarazo constituye una condición donde, además de las modificaciones fisiológicas que éste imprime, suceden modificaciones a patologías preexistentes. El hipotiroidismo está presente entre el 2 al 3.5% de las embarazadas, situación que demanda su control y seguimiento durante la gestación.
Si se analiza la repercusión sobre el embrión y su desarrollo por el hipotiroidismo, se estima imprescindible su valoración bioquímica, tratamiento y ajuste de dosis, según surjan o no modificaciones evolutivas en la alteración de los niveles de la hormona estimulante de tiroides (TSH).
En el resumen objetivo sobre el trabajo Association of Iron Status Indicators with Thyroid Hormone Concentrations During Pregnancy: A Systematic Review and Meta-analysis, relaciona el estado del hierro y la hormona tiroidea durante el embarazo, con una exhaustiva investigación según
las directrices PRISMA, aplicadas a embarazadas sanas.
Está determinado que las deficiencias de hierro extracelular en la médula ósea como también de la ferritina sérica ha sido considerada como la deficiencia de hierro con mayor prevalencia. En cambio, es significativa, la asociación entre niveles descendidos de hemoglobina (Hb) sérica y las hormonas tiroideas, poniendo de relieve la importancia que reviste en el examen de control del embarazo de la relación entre estas determinaciones. Debe considerarse prioritaria la relación descripta, dado que son dos variables de fácil accesibilidad en la práctica médica, y determinantes de la deficiencia de hierro (DH) en el embarazo.
Puede concluirse que la investigación realizada pone de relieve una vez más la necesidad de enfatizar el control prenatal como sistemática de la APS (atención primaria de la salud) mediante determinaciones habituales de laboratorio como la hemoglobina, y las hormonas tiroideas (TSH, T4L y TT4). De esta forma el monitoreo de laboratorio será la herramienta para determinar, definir y establecer el papel entre ferritina sérica (que no se considera como marcador primario), la hemoglobina y el eje tiroideo.
Copyright © SIIC, 2025

Palabras Clave
hemoglobina, hierro, embarazo, ferritina sérica, hormona tiroidea
Especialidades
He.gif   OG.gif        AP.gif   Bq.gif   DL.gif   EdM.gif   EM.gif   MF.gif   MI.gif   MR.gif   
Informe
Autor del informe original
MG Ballerini
Institución: Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”,
Buenoas Aires Argentina

Precisión Diagnóstica del Cortisol Salival para Evaluar el Hipercortisolismo Endógeno en los Niños
El cortisol salival nocturno es un biomarcador preciso para confirmar el síndrome de Cushing en los niños con una sensibilidad y especificidad dentro del 100%.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/175735

Comentario
Autor del informe
 


Cecilia Maribel Diaz Olmedo
Pediatra, Médico de planta, Hospital Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social Quevedo, Atención Primaria y Clínica Infantil, Los Ríos, Quevedo, Ecuador



El síndrome de Cushing (SC) es un trastorno poco frecuente en pediatría, caracterizado por hipercortisolismo crónico y signos como obesidad central, estrías, y retraso en el crecimiento. Su diagnóstico es un desafío, especialmente en niños con obesidad exógena, donde los síntomas pueden superponerse. En el resumen objetivo sobre el trabajo Nocturnal Salivary Cortisol Is an Accurate Non-Invasive Test to Assess Endogenous Hypercortisolism in Children with Obesity and a Clinical Phenotype Suspicious for Cushing’s Syndrome, se evaluó la precisión diagnóstica del cortisol salival nocturno (CSn) como prueba no invasiva para detectar hipercortisolismo en niños con obesidad y sospecha clínica de SC.
En la metodología se realizó un estudio de casos y controles con 112 niños (2 – 18 años, índice de masa corporal (IMC) =
2.0 desviaciones estándar (DE). Los participantes se clasificaron en 3 grupos según su fenotipo clínico: grupo A: rasgos fuertemente indicativos de SC (retraso de crecimiento más aumento de peso); grupo B: rasgos sugestivos de SC (cara de luna, estrías); grupo C: rasgos inespecíficos (hipertensión arterial, hirsutismo, resistencia a la insulina). El grupo control incluyó niños de los grupos A y B (sin SC confirmado), mientras que el grupo de casos consistió en 10 pacientes con SC confirmado mediante el cortisol libre urinario (CLU) de 24 h = 90 µg/24 h y pruebas complementarias. Todos los participantes recolectaron muestras de saliva a las 7 – 8 a.m. (CSm) y a las 11 p.m. (CSn). Se midió el cortisol salival mediante electroquimioluminiscencia.
En los resultados obtenidos los investigadores demostraron que el CSn fue significativamente mayor en niños con SC (mediana: 15.1 nmol/L) frente a los controles (2.0 nmol/L; *p* < 0.0001). Un punto de corte de CSn =8 nmol/L mostró sensibilidad y especificidad del 100% para diagnosticar SC. La disminución porcentual nocturna del cortisol (%D) fue menor en SC (40.9%) comparado con controles (68.7 – 71.0%; *p* < 0.0001), pero su precisión diagnóstica fue inferior (81%). Ningún niño con SC presentó un %D = 50%. Mediante este estudio se demuestra que el CSn es una prueba efectiva para confirmar hipercortisolismo en niños con obesidad y sospecha de SC. Su utilidad radica en su no invasividad y facilidad de recolección, evitando hospitalizaciones requeridas por pruebas tradicionales como cortisol sérico nocturno. Además, se observó que los niños con obesidad exógena mantienen el ritmo circadiano normal de cortisol, que permite diferenciarlos de aquellos con SC.
El cortisol salival a las 11 p.m. (CSn = 8 nmol/L) es una prueba eficaz como primer paso en el algoritmo diagnóstico de SC en pediatría. Valores por encima de este umbral justifican estudios adicionales (imágenes, pruebas dinámicas) para confirmar la etiología.
Este estudio sobre el CSn como herramienta diagnóstica para el SC en niños con obesidad tiene implicaciones significativas en entornos con recursos limitados por la facilidad de recolección de la muestra que no requiere hospitalización previa o venopunciones repetidas, y es de fácil acceso. Además, permite evitar el sobrediagnóstico y las pruebas innecesarias a niños que no cumplan criterios de estudio.
La determinación de CSn es un método de diagnóstico accesible, económico y fiable para diagnosticar SC en niños con obesidad, sobre todo en unidades de salud con limitaciones tecnológicas y económicas. La implementación precoz de esta prueba diagnóstica puede optimizar el abordaje diagnóstico en el paciente pediátrico con obesidad, prevenir complicaciones metabólicas a largo plazo como la diabetes y la osteoporosis y racionalizar el uso de recursos sanitarios. Copyright © SIIC, 2025

Palabras Clave
síndrome de Cushing, niños, obesidad, cortisol salival, ritmo circadiano
Especialidades
EM.gif   P.gif        AP.gif   Bq.gif   DL.gif   EdM.gif   Nu.gif   Od.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
X Liu
Institución: Zhejiang Hospital,
Hangzhou China

Actividad Física y Mortalidad en Pacientes Hipertensos de Edad Avanzada
Aunque la actividad física vigorosa se considera beneficiosa para la salud, en pacientes hipertensos de edad avanzada no parece ofrecer una mayor reducción en la mortalidad en comparación con la actividad física moderada. Es importante considerar las condiciones individuales de salud y la tolerancia a la actividad al formular recomendaciones de ejercicio en esta población.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/175784

Comentario
Autor del informe
 


Diego Costa
Cardiólogo, Médico de planta, Hospital de Clínicas "José de San Martín", Servicio de cardiología, Buenos Aires, Argentina



Los beneficios de la actividad física son incuestionables. No obstante, al igual que sucede con casi cualquier otra exposición, la manera de hacerla y la dosis determinan el grado de beneficio y hasta el posible perjuicio. Todavía existe incertidumbre sobre el mejor tipo de ejercicio para cada población, y cuál es la medida óptima.
En el resumen objetivo sobre el trabajo Vigorous Physical Activity Dos not Lower All-cause and Cardiocerebrovascular Mortality more tan Meoderate Physical Activity inage Hypertensive Patients, destaca cómo los autores evaluaron los efectos de 3 niveles de actividad física en la población de adultos mayores de 65 años con hipertensión arterial (HTA). Estos niveles se determinaron de la siguiente forma: sedentarismo (sin actividad); actividad física moderada (AFM) = 30 minutos por
sesión, = 5 días por semana; y actividad física vigorosa (AFV) = 20 minutos por sesión. Sin embargo, esta definición de niveles de actividad física puede ser problemática, porque no mide de manera directa la intensidad, por ejemplo, con METs (Metabolic Equivalent of Task). Además, depende del reporte de los participantes, que pueden tener sesgos e inconsistencias; del análisis se categorizaron a 2897 personas en el grupo sedentario, 684 en el de AFM y 1880 en el de AFV. Las personas que hacían AFV comparadas con las de AFM tenían mayor frecuencia de tabaquismo, de sobrepeso y de HTA, lo esperable es que hubiera menos personas en el grupo de AFV, y además probablemente con menos comorbilidades. Se podría entonces conjeturar que el grupo de AFV hacía sólo menos tiempo de actividad, y no necesariamente más vigorosa. Los resultados, que indican que la AFV no ofrece beneficios sobre la AFM, y que incluso puede ser perjudicial en ciertos grupos, pueden estar sesgados por estas consideraciones. Existen algunas posibles explicaciones del aumento de mortalidad dada por una actividad más vigorosa, que los autores puntualizan: el aumento del flujo cerebral que podría desencadenar más eventos, o alteraciones autonómicas que aumenten la susceptibilidad a la isquemia miocárdica y a las arritmias. Sin embargo, es poco probable que estos efectos sean numéricamente tan grandes como para modificar los resultados generales. Además, varios estudios previos encontraron resultados discordantes, en los cuales la mayor intensidad de actividad física se asoció con una mejoría del control de la presión arterial (PA) y menos eventos cardiovasculares de manera global. La mayor fortaleza de este estudio está dada por la cantidad de individuos que se incluyeron, en total 5461, con datos obtenidos de una encuesta muy confiable como lo es la de la National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), realizada por los Centers for Disease Control and Prevention. Esto dio la posibilidad de llevar a cabo ajustes por los principales factores de riesgo de manera confiable, y obtener datos de mortalidad comprobables. Sin embargo, las limitaciones de la definición de actividad física hacen que sea difícil sacar conclusiones definitivas. Queda claro que la actividad física redujo la mortalidad total con respecto al sedentarismo, pero el objetivo central del estudio de determinar el impacto de la intensidad de la actividad aún permanece incierto. Copyright © SIIC, 2025

Palabras Clave
hipertensión, edad avanzada, mortalidad, actividad física
Especialidades
C.gif   MI.gif        AP.gif   EdM.gif   Ge.gif   MD.gif   MF.gif   Ne.gif   Nu.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
E Lurbe
Institución: Universitat de València,
Valencia España

Comorbilidades Asociadas con la Obesidad Infantil
Se describen las enfermedades clásicas y emergentes asociadas a la obesidad, así como las complicaciones de procedimientos que requieren maniobras invasivas. El reconocimiento de las consecuencias asociadas a la obesidad infantil es de vital importancia no solo durante el periodo infantil, sino también su proyección a la vida adulta.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/175161

Comentario
Autor del informe
 


Alan Berduc
Cardiólogo, Director, Instituto de Ciencias de la Salud, Universidad Nacional del Oeste, Salud pública, Buenos Aires, Merlo, Argentina



El resumen objetivo sobre el trabajo Una Visión Holística de las Comorbilidades en la Obesidad Infantil de Herrera y Lurbe ofrece un excelente compendio de las múltiples afecciones asociadas con el exceso de adiposidad en niños y adolescentes. La obesidad infantil es hoy un problema de salud pública de alcance mundial: su prevalencia ha crecido de manera exponencial durante las últimas décadas y se asocia no solo con un exceso de adiposidad, sino a una disfunción metabólica y un patrón inflamatorio de bajo grado que comprometen el desarrollo físico, psicológico y social de niñas, niños y adolescentes. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2022 más de 390 millones de niños y adolescentes de 5 a 19 años tenían sobrepeso, de los
cuales 160 millones eran obesos.
En el contexto pospandemia y con tendencias mundiales de aumento de la obesidad infantil, la revisión adquiere urgencia. El reconocimiento temprano de perfiles de riesgo, uso de antropometría más allá del índice de masa corporal (IMC), medición de circunferencia de cintura, valoración de ácido úrico y marcadores de resistencia insulínica, es coherente con la evidencia emergente que se asocia con la adiposidad visceral y daño multiorgánico. Además, la atención a la estigmatización y su efecto paradójico sobre la salud es clave para diseñar programas que no perpetúen daños psicosociales.
El presente trabajo aborda, de manera exhaustiva, tanto las comorbilidades clásicas (musculoesqueléticas, respiratorias, cutáneas) como las de aparición más sigilosa (renal, hígado graso metabólico, cardiometabólicas) y las repercusiones psicosociales. Esta amplitud permite apreciar la obesidad infantil como un proceso multisistémico, subrayando la necesidad de un abordaje interdisciplinario integral.
Este artículo contribuye al: - Reconocimiento temprano de comorbilidades: destaca la importancia de buscar marcadores de daño subclínico (microalbuminuria, alteraciones hepáticas asintomáticas) para prevenir la progresión a enfermedad crónica adulta.
- Énfasis en la dimensión psicosocial: al visibilizar el estigma y la baja autoestima, el trabajo impulsa la incorporación de estrategias de apoyo psicológico en los programas de tratamiento.
- Implicaciones perioperatorias: el apartado sobre anestesia es un aporte novedoso que enlaza la fisiopatología de la obesidad con el abordaje farmacológico y de la vía aérea en procedimientos invasivos.
La revisión deja clara la necesidad de: a) cohortes longitudinales pediátricas que cuantifiquen el riesgo de progresión a enfermedad renal crónica y eventos cardiovasculares; b) estudios multicéntricos que estandaricen definiciones pediátricas de síndrome metabólico y validen puntos de corte antropométricos predictivos; c) ensayos de intervención integrados (clínicos + escolares + comunitarios) que incluyan métricas de reducción del estigma; y d) análisis de la rentabilidad de las herramientas diagnósticas no invasivas (elastografía, resonancia magnética cuantitativa) para cribado del hígado graso asociado con disfunción metabólica (MAFLD por su sigla en inglés) en población pediátrica. Estos ejes permitirían pasar de la descripción al diseño de políticas escalables.
Los autores sintetizan con rigor la amplitud de daños asociados con la obesidad infantil y recuerdan que muchas enfermedades del adulto tienen raíces pediátricas. Su llamado implícito es a combinar diagnóstico precoz, tratamientos adaptados y políticas que aborden los determinantes sociales y el estigma. La evidencia acumulada exige un cambio: pasar de abordajes fragmentados a estrategias integradas y sensibles a la dimensión psicosocial, con investigación orientada a intervenciones escalables y equitativas. Copyright © SIIC, 2025

Palabras Clave
obesidad, niños, adolescentes, anestesia, comorbilidades
Especialidades
EM.gif   P.gif        AN.gif   AP.gif   C.gif   D.gif   DB.gif   EdM.gif   G.gif   MF.gif   MI.gif   NM.gif   N.gif   Nu.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
M Benn
Institución: Copenhagen University Hospital—Rigshospitalet,
Copenhagen Dinamarca

Asociación entre el Colesterol LDL y el Riesgo de Infección
Se confirma que las concentraciones de LDLc genéticamente bajas se asocian con una menor concentración de marcadores de inflamación, un menor riesgo de hospitalización por infecciones bacterianas no especificadas, enfermedades diarreicas infecciosas, neumonía bacteriana y sepsis, pero con mayor riesgo de infecciones virales y VIH/SIDA.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/175722

Comentario
Autor del informe
 


José Trinidad Sánchez-Vega
Médico cirujano, Jefe Laboratorio de Parasitología, Universidad Nacional Autónoma de México, Departamento de Microbiología y Parasitología, México DF, México


Arnulfo Eduardo Morales-Galicia
Médico, Médico del Laboratorio de Parasitología, Universidad Nacional Autónoma de México, Departamento de Microbiología y Parasitología, México DF, México


José Hernán Sánchez Aguilar
Médico, Médico del Laboratorio de Parasitología, Universidad Nacional Autónoma de México, Departamento de Microbiología y Parasitología, México DF, México



En el resumen objetivo sobre el trabajo Low LDL cholesterol and risk of bacterial and viral infections: observational and Mendelian randomization studies de de Benn et al., representa una importante contribución al debate contemporáneo sobre los efectos no cardiovasculares del colesterol asociado con lipoproteínas de baja densidad (LDLc), particularmente en el contexto de enfermedades infecciosas. Utilizando un enfoque metodológico robusto que combina análisis observacionales y aleatorización mendeliana en grandes cohortes poblacionales (Copenhagen General Population Study, UK Biobank y FinnGen Research Project), los autores ofrecen evidencia que redefine, al menos parcialmente, el papel fisiopatológico del LDLc en la inmunidad innata y adaptativa. El hallazgo central del estudio es aparentemente paradójico: mientras que concentraciones genéticamente bajas del LDLc se asocian con una reducción del riesgo
de infecciones bacterianas —incluyendo neumonía bacteriana, sepsis y enfermedades diarreicas—, también se correlacionan con un aumento significativo del riesgo de infecciones virales, en particular VIH/SIDA. Este resultado genera implicaciones clínicas profundas que cuestionan la neutralidad inmunológica de los lípidos plasmáticos y ponen en tela de juicio la universalización del paradigma terapéutico basado en la reducción intensiva del LDLc, especialmente mediante estatinas y PCSK9i. Desde un punto de vista mecanístico, los autores retoman hipótesis previas según las cuales el LDLc cumple funciones inmunoprotectoras, particularmente frente a agentes bacterianos. En modelos animales se ha observado que el LDLc tiene la capacidad de unirse y neutralizar endotoxinas bacterianas como el lipopolisacárido (LPS) —componente clave de la pared celular de bacterias Gram-negativas— facilitando su eliminación del organismo mediante la vía de receptores LDL y lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Este fenómeno se ve reforzado por la inhibición de PCSK9, que incrementa la expresión de dichos receptores, potenciando la depuración hepática de complejos lipídico-toxina. Los datos de Benn et al. son consistentes con esta ruta fisiopatológica, al mostrar que una disminución de 1 mmol/l en LDLc genético conlleva reducciones significativas en los niveles plasmáticos de PCSK9 (- 0.55 nmol/l), leucocitos (- 0.42 ×10?/L) y proteína C reactiva ultrasensible (- 0.44 mg/l), lo que sugiere un perfil inflamatorio basal más favorable en estos individuos. Este hallazgo encuentra respaldo en estudios previos como el de Hofmaenner et al.,1 quienes documentan que niveles bajos del LDLc —y particularmente mutaciones con pérdida de función en PCSK9— se asocian con una mejor evolución clínica en pacientes con sepsis, al disminuir la carga inflamatoria y mejorar la función inmunitaria innata. Asimismo, estudios preclínicos han mostrado que la sobreexpresión de PCSK9 conlleva a una respuesta inflamatoria desregulada, mayor daño orgánico y peores desenlaces durante infecciones bacterianas. En cambio, su supresión o deficiencia se ha asociado con una mayor sobrevida en modelos animales sometidos a ligadura cecal y punción, lo cual es altamente congruente con los resultados de la aleatorización mendeliana en el presente estudio.
En contraste, la interpretación de los resultados en el ámbito de las infecciones virales requiere una aproximación más compleja y matizada. A diferencia de las bacterias, varios virus han desarrollado mecanismos de entrada celular que dependen de receptores de lipoproteínas, incluyendo al receptor de lipoproteína (LDLR) y al receptor de lipoproteína de muy baja densidad (VLDLR). Algunos virus —como el de la hepatitis C, el VIH-1, el rinovirus y ciertos flavivirus— utilizan estos receptores como cofactores para la adhesión y penetración en células diana, lo cual podría verse facilitado en un entorno con mayor densidad de receptores secundarios a la inhibición de PCSK9.2,3 Por ende, la reducción genéticamente mediada del LDLc, al incrementar la expresión de LDLR, podría paradójicamente aumentar la susceptibilidad celular a la infección viral y, por tanto, el riesgo de diseminación sistémica.
El estudio de Benn et al. confirma esta hipótesis al reportar que una reducción genética de 1 mmol/l en LDLc se asocia con un aumento del 64% en el riesgo de VIH/SIDA y un 15% en infecciones virales no especificadas, sin observar asociaciones con hepatitis viral, neumonía viral o meningitis viral, lo cual puede deberse a limitaciones en el poder estadístico o en la codificación diagnóstica. Es importante subrayar que estos efectos fueron detectables solo cuando se utilizó una puntuación genética basada en genes clave del metabolismo del colesterol (LDLR, PCSK9, HMGCR), pero no con el score poligénico global, lo que sugiere un efecto específico de la vía metabo lica involucrada en la captación viral, más que una simple consecuencia de los niveles plasmáticos de LDL.
Estas observaciones se ven reforzadas por trabajos recientes que estudian el papel de los oxiesteroles —metabolitos oxidados del colesterol— en la respuesta inmunitaria, mostrando que algunos de ellos modulan la inflamación viral a través de receptores nucleares y cambios en la expresión de citoquinas.4 En modelos in vitro, la manipulación de los niveles de colesterol intracelular ha demostrado alterar la eficiencia replicativa de virus como el SARS-CoV-2, reforzando la hipótesis de que el metabolismo lipídico actúa como modulador clave de la virología celular.5
Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos suscitan reflexiones importantes. Las guías internacionales han promovido de manera entusiasta la intensificación de las terapias hipolipemiantes como estrategia primaria y secundaria de prevención cardiovascular. Sin embargo, los datos actuales invitan a reconsiderar la universalización de esta estrategia, especialmente en pacientes inmunocomprometidos o en entornos geográficos con alta carga de enfermedades infecciosas virales. Un abordaje estratificado que considere no solo el riesgo aterotrombótico, sino también la susceptibilidad infecciosa, podría representar un paradigma terapéutico más equilibrado y personalizado. El dilema es particularmente relevante en poblaciones con alta prevalencia de VIH, hepatitis o infecciones respiratorias virales endémicas. En estos contextos, la reducción intensiva de LDL podría resultar contraproducente en algunos subgrupos, a pesar de su claro beneficio cardiovascular. Por otra parte, en pacientes con comorbilidades como enfermedad renal crónica, diabetes mellitus tipo 2 (DBT2) o sepsis recurrente, la potencial protección frente a bacteriemias graves podría constituir un beneficio inmunológico añadido a la estrategia hipolipemiante.
No obstante, es crucial reconocer ciertas limitaciones metodológicas, primero, aunque el diseño de aleatorización mendeliana reduce el riesgo de confusión y causalidad inversa, no puede eliminar completamente la posibilidad de pleiotropía horizontal no detectada. Segundo, los datos se basan principalmente en cohortes europeas y blancas, limitando su extrapolación a poblaciones no caucásicas o de países con diferente carga infecciosa. Tercero, las hospitalizaciones por infección fueron utilizadas como proxy de incidencia, lo cual puede infraestimar eventos leves o ambulatorios. Además, la etiología precisa de muchas infecciones, particularmente las virales, no siempre puede ser determinada con certeza a través de registros clínicos o codificaciones ICD.
También debe considerarse que los cambios en el microbioma intestinal, la permeabilidad intestinal, el estado nutricional y la exposición ambiental a patógenos no fueron evaluados y podrían modificar significativamente tanto los niveles de colesterol como la respuesta inmunitaria. Del mismo modo, la influencia de otros lípidos como colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (HDLc) y los triglicéridos no fue objeto principal del estudio, a pesar de que su papel en la inmunidad ha sido documentado previamente.6
En la intersección entre la biología molecular, la genética de poblaciones y la medicina clínica, este artículo destaca por su capacidad de generar hipótesis relevantes y al mismo tiempo aportar datos empíricos sólidos. Los autores logran ilustrar cómo una molécula —tradicionalmente vista como nociva en el contexto cardiovascular— puede desempeñar funciones protectoras frente a patógenos bacterianos y, simultáneamente, convertirse en un facilitador de la infección viral. Este doble filo del LDLc obliga a la comunidad médica a reconsiderar su interpretación simplista de las lipoproteínas como “buenas” o “malas”. En su lugar, se requiere un entendimiento más integral y contextualizado que considere el papel multifacético de estas moléculas en la homeostasis del sistema inmunológico, el transporte de toxinas, la modulación del sistema complemento y la biogénesis de membranas celulares.
Finalmente, este estudio representa un excelente ejemplo del potencial transformador de la medicina genómica aplicada a la salud pública. Su enfoque metodológico, basado en grandes biobancos y análisis mendeliano, anticipa una era en la cual las decisiones clínicas estarán cada vez más informadas por perfiles genéticos individuales, permitiendo una medicina verdaderamente personalizada.
Copyright © SIIC, 2025 Bibliografía 1 Hofmaenner DA, Kleyman A, Press A, Bauer M, Singer M. The Many Roles of Cholesterol in Sepsis: A Review. Am J Respir Crit Care Med 205(4):388-396, 2022. doi: 10.1164/rccm.202105-1197TR. PMID: 34715007 2 Andersen CJ. Impact of Dietary Cholesterol on the Pathophysiology of Infectious and Autoimmune Disease. Nutrients 10(6):764, 2018. doi: 10.3390/nu10060764. 3 Foo CX, Bartlett S, Ronacher K. Oxysterols in the Immune Response to Bacterial and Viral Infections. Cells 11(2):201, 2022. doi: 10.3390/cells11020201. 4 Foo CX, Fessler MB, Ronacher K. Oxysterols in Infectious Diseases. Adv Exp Med Biol 1440:125-147, 2024. doi: 10.1007/978-3-031-43883-7_7. 5 Grewal T, Nguyen MKL, Buechler C. Cholesterol and Cholesterol-Lowering Medications in COVID-19-An Unresolved Matter. Int J Mol Sci 25(19):10489, 2024. doi: 10.3390/ijms251910489. 6 Yang L, Luo Z, Shi X, Pang B, Ma Y, Jin J. Different value of HDL-C in predicting outcome of ARDS secondary to bacterial and viral pneumonia: A retrospective observational study. Heart Lung 50(1):206-213, 2021. doi: 10.1016/j.hrtlng.2020.09.019.

Palabras Clave
colesterol LDL, reducción de lípidos, infección bacteriana, enfermedad diarreica infecciosa, infección viral
Especialidades
EM.gif   I.gif        AP.gif   Bq.gif   C.gif   EdM.gif   Ep.gif   MF.gif   MI.gif   
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