Programa Actualización Científica sin Exclusiones (ACisE)

Informes comentados

dispuestos por fecha de ingreso a SIIC

Informe
Autor del informe original
CA Crowther
Institución: University of Auckland,
Auckland Nueva Zelanda

El Uso de Criterios Glucémicos más Bajos para el Diagnóstico de Diabetes Gestacional no Reduce el Riesgo de un Recién Nacido Grande para la Edad Gestacional
Existe una controversia sobre el grado de hiperglucemia materna necesario para diagnosticar la diabetes gestacional; los criterios de diagnóstico varían a nivel mundial.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/171527

Comentario
Autor del informe
 


Sebastián Brescia
Médico, Mgtr en Diabetes, Hospital Eduardo Canosa, Puerto Santa Cruz, Argentina


Nelida Inés Giménez
Médica Obstetricia y Ginecología, Hospital Materno Neonatal, Posadas, Argentina



Se define a la diabetes gestacional (DG) como la disminución de la tolerancia a la glucosa que se diagnostica durante el segundo y tercer trimestre de embarazo.1,2 Es una afección preparto común que afecta alrededor del 9% al 25% de los embarazos en todo el mundo,3,4 dependiendo de las poblaciones en estudio y de los criterios diagnósticos usados. La DG se caracteriza por la alteración de la tolerancia a la glucosa como resultado de la disfunción de las células pancreáticas maternas, lo que resulta en insuficiente producción de insulina para regular la homeostasis de la glucosa durante el embarazo.5
Se reconoce la relación de la diabetes y el embarazo desde el año 1873.6 En 1939, Allen publicó sobre la interrelación entre diabetes materna y
macrosomía fetal.7 En el año 1959 Farquhar publica la descripción detallada de los bebés macrosómicos de madres con diabetes8 y finalmente en el año 1961 fue O´Sullivan quien describió la DG como una “diabetes asintomática” que se detecta durante el embarazo.9
La importancia de un diagnóstico oportuno de la DG llevó al desarrollo de pruebas diagnósticas. En 1924, se utilizó una carga de glucosa de 50 g para identificar intolerancia a la glucosa en una paciente embarazada con glucosuria,10 y en 1927 se describió la prueba de tolerancia a la glucosa oral (POTG)11 y se estableció un umbral de 130 mg/dl para identificar a las pacientes en riesgo, quienes posteriormente eran sometidas a una prueba de tolerancia de tres horas.9 Para 1985, la POTG se usaba rutinariamente en mujeres de alto riesgo12 La variabilidad en las definiciones de DG llevó a tasas de incidencia que fluctuaban entre 0.31% y 18%, lo que impulsó la estandarización de los criterios de diagnóstico, situación no exenta de controversias.13
En 1979, el National Diabetes Data Group (NDDG)14 estableció criterios de riesgo, basándose en la conversión a plasma de los valores de glucosa obtenidos en sangre total en ayunas = 105 mg/dl, 1H = 190 mg/dl, 2H =165 mg/dl, 3H =145 mg/dl; en 1982, Carpenter y Coustan (CC)15 revisaron los puntos de corte tras eliminar las sustancias reductoras que interferían en su valoración, siendo los valores en ayunas = 95 mg/dl, 1H =180 mg/dl, 2H =155 mg/dl, 3H =140 mg/dl. En ambos casos (NDDG y CC), el diagnóstico se realizó en 2 pasos, cribado inicial con 50g de glucosa y confirmación con 100 g, siendo necesarios 2 puntos alterados para el diagnóstico de la DG.
Esta controversia persistió hasta que la American Diabetes Association (ADA) asumiera los valores de CC en el año 2000, y también el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG) en el 2001. Diversos estudios revelaron que mujeres con solo un valor de glucemia elevado, sin cumplir completamente los criterios diagnósticos de DG, mostraban una evolución del embarazo similar a las mujeres con DG, lo que generó dudas sobre los criterios diagnóstico.16,17 Para investigar esto, se diseñó el estudio Hyperglycemia and Adverse Pregnancy Outcome (HAPO), cuyo objetivo fue determinar si niveles de glucosa más bajos durante el embarazo también aumentaban el riesgo de complicaciones relacionadas con la DG.18
Se establecieron puntos de corte basados en el percentil 90 de péptido C en sangre de cordón, junto con la frecuencia de cesáreas, macrosomía e hipoglucemia neonatal. Los resultados mostraron un aumento en el riesgo de eventos adversos con niveles altos de glucosa. Finalmente, se establecieron los valores diagnósticos de DG: glucosa en ayunas de 92 mg/dl, 1H de 180 mg/dl, y a las 2H de 153 mg/dl tras la sobrecarga oral de glucosa.
Estos resultados han dado lugar a nuevos criterios propuestos por la International Association of Diabetes and Pregnancy Study Groups, denominados criterios IADPSG,19 cuya primera consecuencia supuso el incremento en la prevalencia de la DG,20 que reabrió nuevamente la controversia.
Desde entonces, numerosas sociedades científicas se han posicionado a favor y en contra de los nuevos criterios. La ADA los adoptó de forma exclusiva en 2011.21 A favor también se han posicionado las sociedades de diabetes de Suiza, Canadá, Alemania, entre otras,22 defendiendo que se identifica a más mujeres con riesgo de eventos adversos materno fetales y que representa una oportunidad para reducir la morbilidad asociada a la DG, aunque reconocen el impacto que genera el aumento de su prevalencia en los sistemas sanitarios.23
En contraste, la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), desde 20071 y avalada por los lineamientos del National Institute for Care and Health Excellence (NICE) de 2015,24 adopta los siguientes criterios diagnósticos: glucemia en ayunas entre 100 y 125 mg/dl, confirmada en dos determinaciones, y/o glucosa plasmática a las 2 horas post-estímulo con 75 g de glucosa anhidra = 140 mg/dl. La ALAD sostiene que el punto de corte establecido a partir del estudio HAPO para el diagnóstico es arbitrario, dado que se estableció un odds ratio de 1.75 mediante una votación no unánime entre los miembros. Como resultado, el promedio de diagnóstico de DG aumentó un 17.8%, alcanzando en algunos centros valores superiores al 20.1 Según la ALAD, no existe evidencia concluyente sobre los beneficios del tratamiento basados en los nuevos criterios. El aumento en la prevalencia ha convertido a la DG en un problema de difícil manejo para la salud pública. Aunque el estudio HAPO se realizó entre las semanas 24 y 31 de gestación, la IADPSG sugiere aplicar un punto de corte de 92 mg/dl después del primer trimestre. Es importante considerar el impacto psicológico del diagnóstico de DG, por lo que se debe evitar el sobrediagnóstico. Además, la ALAD argumenta, que los criterios de la IADPSG se basan exclusivamente en la glucemia, dejando de lado otras causas de macrosomía fetal.1
En Argentina, un estudio observacional de cohorte realizado en 2020 incluyó a 1037 embarazadas atendidas en 11 centros obstétricos de 6 provincias entre septiembre de 2012 y septiembre de 2015 con una prevalencia de DG del 9.8% según los criterios de ALAD-NICE y del 24.9% según los criterios de la IADPSG.25 En cuanto a los beneficios, no se observaron diferencias significativas en los desenlaces materno-fetales o neonatales entre ambos criterios. El estudio destacó el impacto psicológico y los costos asociados con la implementación de los criterios de la IADPSG. Concluyó que el control de la glucemia no es un parámetro suficiente para predecir el desarrollo de la DG, subrayando la fuerte relación e impacto negativo del sobrepeso y la obesidad.25
El estudio de Crowther y col.,26 incluyo 4061 mujeres que se aleatorizaron en 2 grupos. Se diagnosticaron 310 mujeres con DG de 2022 (15,3%) en el grupo de valores glucémicos bajos coincidentes con los criterios de IADPSG y 124 de 2039 (6,1%) en el grupo de valores glucémicos altos que coinciden con los criterios de ALAD-NICE. El estudio concluyo que no se disminuye el riesgo de nacimientos de bebés grandes para la edad gestacional con el uso de valores glucémicos bajos para el diagnóstico de DG.
La revisión de los criterios diagnósticos de la DG subraya la necesidad de trascender la tradicional "mirada glucocéntrica" para evaluar el riesgo de macrosomía fetal y otros desenlaces adversos. El estudio EDUGEST,27 por ejemplo, destaca que factores como el sobrepeso y la obesidad materna tienen un impacto significativo en estos resultados, incluso en ausencia de alteraciones glucémicas. Además, elementos como la hipertrigliceridemia podrían ser responsables del desarrollo de la macrosomía fetal, sugiriendo que la simple medición de la glucosa no abarca toda la complejidad del problema. El sobrediagnóstico de DG, basado únicamente en criterios glucémicos, como los propuestos por la IADPSG, puede generar intervenciones innecesarias y aumentar la carga psicológica para las pacientes, sin demostrar claros beneficios en la reducción de riesgos perinatales. Es fundamental adoptar un enfoque más integral que incluya el control del peso materno, los niveles de lípidos y otros factores metabólicos para un manejo más eficaz de la DG. Además, debe considerarse la importancia de un abordaje preconcepcional, que incluya la planificación del embarazo, el control del peso previo a la concepción y la implementación de medidas preventivas antes de la gestación. El estudio de Crowther refuerza esta controversia y nos lleva a cuestionar la necesidad de ampliar el horizonte de la DG más allá del control de la glucemia.
Copyright © SIIC, 2024 Bibliografia: 1. Salzberg S, Alvariñas J, López G, Gorbán de Lapertosa S, Amelia Linari M, Falcón E, et al. Guias de diagnostico y tratamiento de DM gestacional. Rev ALAD. 66:155–69. 2016.
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4. McCance DR, Maresh M, Sacks DA A practical manual of diabetes in pregnancy,430. 2018. 5. Plows JF, Stanley JL, Baker PN, Reynolds CM, Vickers MH. The Pathophysiology of Gestational Diabetes Mellitus. Int J Mol Sci, 19(11). Nov 2018.
6. H. F. Diabetes and Pregnancy. Lancet, 1:45–8. 1973.
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11. C G Lambie. Diabetes and Pregnancy. Trans Edinb Obs Soc. 47:43–59. 1927.
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Palabras Clave
diabetes gestacional, criterios glucémicos, diagnóstico, salud materna, salud infantil
Especialidades
DB.gif   OG.gif        EM.gif   Ep.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
D Bizzoca
Institución: AOU Consorziale Policlinico di Bari,
Bari Italia

La Estimulación Biofísica Capacitiva en las Fracturas Vertebrales por Fragilidad
La estimulación biofísica capacitiva, como complemento del tratamiento conservador tradicional, es una herramienta útil para acelerar el proceso de resolución del edema vertebral y prevenir la deformación del cuerpo vertebral. También se asocia con resolución más rápida del dolor y con mejora sustancial de la calidad de vida.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/174797

Comentario
Autor del informe
 


Romina Valeria Rodríguez Durán
Lic. Kinesiología, Hospital General de Agudos Dalmacio Vélez Sarsfield, Ciudad de Buenos Aires, Argentina



La osteoporosis se caracteriza por una reducción de la masa ósea y una alteración de la microarquitectura ósea, lo que resulta en una mayor fragilidad y un mayor riesgo de fractura.1 La incidencia global de osteoporosis se estimó alrededor de 200 millones en el año 2020, y se provee que ese número se incremente a 1.55 billones para 2050, dadas estas cifras, es necesario tener en cuenta el impacto que genera a nivel sanitario y económico.2 Las fracturas vertebrales por fragilidad ósea son el tipo más frecuente de fracturas osteoporóticas, con un reporte de incidencia anual de 700.000 casos en EE.UU. y 620.000 casos en Europa. Por otro lado, la prevalencia de este tipo de fractura es significativamente mayor en mujeres adultas con
edad de 80 años o más. Aproximadamente el 60% de los casos de fractura vertebral por fragilidad son silentes, afectando la calidad de vida de los pacientes debido a la deformidad torácica, la perdida de altura y el deterioro de la movilidad que les genera dicho trastorno. Las fracturas vertebrales por fragilidad que se dan de manera aguda necesitan un manejo ortopédico para prevenir el colapso del cuerpo vertebral y el alivio del dolor musculoesquelético. Dado que no todos los pacientes que sufren esta fractura de manera aguda son capaces de recibir tratamiento quirúrgico debido a sus múltiples comorbilidades propias de la edad, cobra relevancia el manejo conservador del mismo, el cual consiste en un periodo inicial de reposo con analgesia, seguido de una movilización gradual, según tolerancia al dolor y el uso de un corsé. Como es sabido, la inmovilización lleva al desarrollo de una atrofia por desuso en la cual, se produce una pérdida de masa muscular esquelética debido a la inactividad. Puede desencadenar además, deterioro cardiovascular, obesidad, fragilidad musculoesquelética, depresión y envejecimiento prematuro.3 En los últimos años, se ha implementado el uso de coadyuvantes del tratamiento conservador, como suplementación con vitamina D, farmacología analgésica y antinflamatoria como así también el uso de campos eléctricos acoplados capacitivamente. Este último es una tecnología de estimulación eléctrica con el potencial de aumentar la neoformación ósea mediante la regulación positiva de la función de los osteoblastos y se puede utilizar de forma ambulatoria. En estudios con animales, se informa que promueve la curación de fracturas y la reparación de pseudoartrosis. Está aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de EE.UU. para mejorar de forma no invasiva la reparación de fracturas y la fusión espinal. Estos resultados han permitido reducir las complicaciones relacionadas al reposo en cama y mejorar la calidad de vida de los pacientes con fractura vertebral.4
El presente resumen objetivo La Estimulación Biofísica Capacitiva en las Fracturas Vertebrales por Fragilidad aborda el primer ensayo clínico aleatorizado multicéntrico que tuvo como objetivo evaluar la efectividad de la aplicación de campos eléctricos capacitivos en pacientes con fractura vertebral aguda comparado con pacientes no estimulados. En el grupo tratamiento se obtuvieron resultados interesantes en cuanto a que si bien la mayoría de los pacientes fueron mujeres 57 y solo 9 hombres, en este estudio la resolución del edema de medula ósea vertebral evidenciada bajo resonancia magnética nuclear, fue significativamente más rápida en los hombres. Esta resolución, tuvo un impacto positivo en cuanto a la disminución en la intensidad de dolor evaluada mediante la escala visual análoga y en la mejoría de la calidad de vida evaluada mediante la puntuación del índice de discapacidad de Oswestry a los 30 y 60 días de seguimiento. Por otro lado, la disminución en el consumo de paracetamol fue observada hasta los 6 meses de seguimiento. Para concluir y teniendo en cuenta que no se hallaron efectos adversos por la aplicación de los campos eléctricos capacitivos y los beneficios previamente descriptos, resulta ser una interesante estrategia terapéutica para aplicar como complemento al tratamiento conservador tradicional. Futuros estudios serán necesarios para investigar si la aplicación de estos campos eléctricos podría ser útil como método preventivo de fracturas vertebrales agudas en pacientes con osteoporosis, para elaborar un protocolo de estimulación biofísica específica para cada género en el manejo de las fracturas vertebrales agudas y para comparar los resultados obtenidos con un grupo control al cual se le aplique un dispositivo placebo. Copyright © SIC, 2024 Bibliografia: Hernlund, E, Svedbom, A, Ivergård, M, Compston, J, Cooper, C, Stenmark, J, McCloskey, EV, Jönsson, B, y Kanis, JA Osteoporosis in the European Union: Medical management, epidemiology and economic burden. Archives of Osteoporosis, 8(1), 136. 2013.
Martínez-Laguna, D, Carbonell, C, Bastida, JC, González, M, Micó-Pérez, RM, Vargas, F, Balcells-Oliver, M, y Canals, L. Prevalence and treatment of fragility fractures in Spanish primary care: PREFRAOS study. Archives of Osteoporosis, 17(1), 93. 2022.
Ikumi, A, Funayama, T, Terajima, S, Matsuura, S, Yamaji, A, Nogami, Y, Okuwaki, S, Kawamura, H, Yamazaki, M. Effects of conservative treatment of 2-week rigorous bed rest on muscle disuse atrophy in osteoporotic vertebral fracture patients. Journal of Rural Medicine?: JRM, 16(1), 8-13.2021.
Rossini, M, Viapiana, O, Gatti, D, de Terlizzi, F, y Adami, S. Capacitively coupled electric field for pain relief in patients with vertebral fractures and chronic pain. ClinicalOrthopaedics and RelatedResearch, 468(3), 735-740. 2010.

Palabras Clave
estimulación biofísica capacitiva, fracturas vertebrales por fragilidad, curación
Especialidades
K.gif   OT.gif        AP.gif   Ci.gif   DI.gif   E.gif   Ep.gif   Ge.gif   MDo.gif   MT.gif   MD.gif   MF.gif   Mfa.gif   MI.gif   OO.gif   R.gif   
Informe
Autor del informe original
DL Lobo
Institución: Queen’s Medical Centre,
Nottingham Reino Unido

La Terapia con Antibióticos Es Menos Eficaz que la Apendicectomía para la Apendicitis Aguda No Complicada
Durante la pandemia de enfermedad por coronvirus 2019, las organizaciones profesionales recomendaron el tratamiento con antibióticos como terapia de primera línea de la apendicitis aguda no complicada.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/171562

Comentario
Autor del informe
 


Manuel Martín Ávalos Barraza
Médico, Hospital Militar Regional Córdoba, Cirugía General, Córdoba, Argentina



El resumen objetivo La Terapia con Antibióticos Es menos Eficaz que la Apendicectomía para la Apendicitis Aguda no Complicada aborda el metanálisis realizado por Lobo DL y su equipo, donde ofrece un análisis riguroso sobre la comparación entre la terapia con antibióticos y la apendicectomía en pacientes con apendicitis aguda no complicada, un tema de gran interés en la cirugía moderna. Sin embargo, mi opinión como cirujano general refuerza lo que la experiencia quirúrgica ha demostrado repetidamente: la apendicectomía sigue siendo la opción más segura y eficaz en estos casos.
Eficacia y Seguridad Aunque es cierto que la idea de tratar la apendicitis aguda no complicada con antibióticos es atractiva —especialmente para evitar la cirugía—, la realidad es que, en la práctica diaria, esto raramente
ofrece una solución definitiva. Tal como muestran los resultados de este metanálisis, la tasa de éxito del tratamiento antibiótico es significativamente menor que la de la apendicectomía (62.9% frente a 91.7%). Esto significa que casi un tercio de los pacientes tratados con antibióticos tendrán una recurrencia en el transcurso de un año, y no solo eso, sino que además la calidad de vida de estos pacientes será inferior a la de los que se sometieron directamente a cirugía. En mi experiencia, esto es un hecho frustrante para cualquier paciente que vuelve a enfrentar una posible cirugía después de haber intentado evitarla con un enfoque conservador.
Este mismo tema fue analizado en el estudio COMMA Trial, donde se observó que aquellos pacientes que inicialmente optaron por el manejo antibiótico terminaron con tasas de recurrencia preocupantes. Entonces, desde una perspectiva práctica, me pregunto: ¿vale la pena exponer a los pacientes al riesgo de una segunda intervención cuando podríamos resolver el problema de manera definitiva con una apendicectomía?, y en mi experiencia la respuesta es no.
Complicaciones y Calidad de Vida Los resultados del estudio también refuerzan algo que veo con regularidad: los pacientes tratados con antibióticos no solo tienen más probabilidades de recurrir, sino que también enfrentan un mayor riesgo de reingreso hospitalario. Este aumento en los reingresos, seis veces mayor según el metanálisis, pone de manifiesto la complejidad que conlleva este tipo de tratamiento conservador. En mi práctica, la idea de manejar a un paciente con antibióticos solo para que vuelva con una apendicitis más complicada, o con una perforación, simplemente no es aceptable. La apendicitis recurrente no es solo una complicación esperada; es una complicación que se puede evitar.
Además, aunque los antibióticos inicialmente parecen ofrecer una recuperación más rápida, el impacto a largo plazo en la calidad de vida es notablemente peor. En mi opinión, es importante mirar más allá de los primeros días posoperatorios y considerar cómo se siente el paciente meses después del tratamiento. Los pacientes que se someten a apendicectomía tienden a recuperarse mejor en términos generales, mientras que aquellos que optan por los antibióticos suelen vivir con la incertidumbre de si la apendicitis regresará.
Costo y Recursos Es cierto que el manejo con antibióticos puede, en teoría, ahorrar recursos quirúrgicos en situaciones donde el acceso a la sala de operaciones está restringido, como sucedió durante la pandemia. Sin embargo, a largo plazo, la terapia antibiótica no es necesariamente más económica. Entre los reingresos y las posibles complicaciones, los costos hospitalarios pueden dispararse. Tal como se observó en estudios recientes, incluyendo el metanálisis de Quispe Cholan et al. (2023), los costos finales del manejo conservador, sumados a las cirugías tardías, a menudo superan el costo de una apendicectomía primaria.
Conclusión Desde mi perspectiva como cirujano, el tratamiento antibiótico para la apendicitis aguda no complicada tiene un papel muy limitado en el manejo de esta condición. Los datos son contundentes: la apendicectomía sigue siendo el estándar de oro para estos casos, y aunque es cierto que los antibióticos pueden tener su lugar en circunstancias especiales, la realidad es que exponer a los pacientes al riesgo de recurrencia y complicaciones simplemente no es justificable. Si el objetivo es ofrecer a los pacientes una solución segura, efectiva y definitiva, la cirugía sigue siendo el camino a seguir.
Por tanto, si bien valoro el esfuerzo de los estudios como el de Lobo y su equipo por explorar alternativas, mi consejo para los colegas y pacientes sigue siendo claro: en la mayoría de los casos, la apendicectomía no solo es más eficaz, sino también más segura y definitiva a largo plazo.
Copyright © SIIC, 2024

Palabras Clave
terapia con antibióticos, apendicectomía, apendicitis aguda no complicada, ensayos clínicos aleatorizados, metanálisis
Especialidades
Ci.gif   I.gif        F.gif   MI.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
JD Steinmetz
Institución: University of Washington,
Seattle EE.UU.

Prevalencia Mundial de Afecciones Clasificadas como otros Trastornos Musculoesqueléticos
Las afecciones clasificadas como otros trastornos musculoesqueléticos es una categoría heterogénea que comprende una amplia gama de trastornos de músculos, huesos, articulaciones, tejidos conectivos y ligamentos, y que tienen una prevalencia mundial elevada.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/173893

Comentario
Autor del informe
 


Blanca Estela Hernández Chena
Médica Cirugía General, Instituto Mexicano del Seguro Social, Tamaulipas, México


José Ricardo Gamiz Tapia
Médica Cirugía General, Instituto Mexicano del Seguro Social, Tamaulipas, México



El resumen objetivo Prevalencia Mundial de Afecciones Clasificadas como otros Trastornos Musculoesqueléticos aborda el estudio Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study (GBD) que incluye una categoría musculoesquelética residual para afecciones distintas de la osteoartritis, la artritis reumatoide, la gota, el dolor lumbar y el dolor de cuello; sumando a entidades nosológicas poco incluidas y remarcando la importancia de las manifestaciones musculoesqueléticas del lupus sistémico, artritis infecciosa y otras condiciones relacionadas a ligamentos, músculos, membrana sinovialespondilo, artropatías y dorsopatías deformantes, y osteomielitis.
El objetivo del análisis sistemático del GBD fue proporcionar estimaciones actualizadas de la prevalencia, la mortalidad y la discapacidad atribuibles a los denominados “otros trastornos musculoesqueléticos”.
A nivel mundial, 494 millones (intervalo de incertidumbre del 95% [431-564]) de personas tenían otros
trastornos musculoesqueléticos en 2020, un aumento del 123.4% (116.9-129.3) en el total de casos desde los 221 millones (192-253) de 1990 y se pronostica un aumento a 1016 millones de casos, a nivel mundial, entre el 2020 y 2050, siendo este de nuevo un aumento superior al 100% respecto al intervalo de tiempo analizado con anterioridad. Esto nos lleva a inferir un mayor impacto social al aumentar los pacientes vivos con discapacidad (AVD) y el aumento de costo por atención en el sistema de salud pública (esperando con esto un aumento adicional en presupuestos gubernamentales muchas veces no tan fácilmente otorgados), sumado al impacto psicológico denotado por una vida en discapacidad.
En el artículo se hace mención a que en el año 2020 los trastornos musculoesqueléticos fueron la segunda causa mejor clasificada de discapacidad no fatal y afectaron a más de 1630 millones de personas en todo el mundo. El estudio GBD fue realizado para identificar encuestas de salud basadas en la población, midiendo la prevalencia total de cualquier trastorno o síntoma musculoesquelético. Con resultados a nivel mundial sobre la prevalencia (todas las edades) de otros trastornos musculoesqueléticos, se estimó en 6320 (5510-7220) por cada 100 000 personas en 2020, y en 4140 (3590-4740) en 1990. Siendo casi 50% más prevalente en mujeres, sobre todo al tratarse en su mayoría por trastornos autoinmunes, teniendo pico máximo en personas de la tercera edad.
El estudio no debió realizarse en países con grupos etarios con predominancia de la tercera edad, sino más bien enfocarse en grupos más jóvenes, quienes, al ser portadores de este tipo de enfermedades crónicas, son los que aumentarán el impacto social y económico sobre las instituciones de salud pública, al necesitar atención a largo plazo.
Un resultado positivo de la pandemia viral ocurrida en 2019 fue el aumento de investigaciones en prácticamente todas las áreas de la medicina. De esta manera, prestando la atención merecida a enfermedades crónicas con gran impacto. Y fueron, precisamente, las poblaciones jóvenes las mayores supervivientes a la pandemia puesto que la mayoría de estas patologías musculoesqueléticas no corresponden un factor de riesgo elevado a la virosis pulmonar.
El enfoque bayesiano
Tiene en cuenta la perspectiva del investigador, su conocimiento del problema. No hay una única forma de elegir la distribución inicial, que condiciona los resultados de la inferencia y este hecho ha originado fuertes críticas al método bayesiano. Ello puede llevar a que distintos investigadores obtengan diferentes resultados de los mismos datos, en función de su conocimiento o experiencia previa. Para hacer frente a ellas se ha sugerido usar distribuciones no informativas al comenzar a aplicar estos métodos.
Copyright © SIIC, 2024

Palabras Clave
systemic lupus erythematosus, otros trastornos musculoesqueléticos, carga, prevalencia, lupus eritematoso sistémico, análisis sistemático
Especialidades
Ep.gif   R.gif        OT.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
A Mucci
Institución: Cleveland State University,
Cleveland EE.UU.

Inteligencia Artificial para la Atención Médica
La inteligencia artificial abarca la capacidad de las máquinas para realizar tareas que, tradicionalmente, requieren inteligencia humana, entre las que podemos mencionar el aprendizaje, la adaptación y el análisis de datos. Esta tecnología está realizando cambios en la atención médica en campos como la atención y la seguridad del paciente, el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, la administración de servicios sanitarios y la investigación.

Publicación en siicsalud
https://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/174674

Comentario
Autor del informe
 


Claudio Manuel Cruz Fierro
Médico Cirugía General, Campus Universitario Siglo XXI, Zinacantepec, México



El resumen objetivo Inteligencia Artificial para la Atención Médica realizado sobre la base del trabajo de Mucci et al.1 se suma a los poco más de 250 mil artículos registrados en PubMed desde 1950 sobre el tema, sin embargo, no es uno más ya que atiende a como el personal de salud debe “comprender los conceptos básicos de la inteligencia artificial (IA), así como sus implicaciones futuras”.
Es por ello que Mucci et al. nos brindan un panorama abarcador, tanto de educación en salud, en el marco del desarrollo profesional continuo, como de educación para la salud en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación, con miras a considerar la IA como un auxiliar en el cuidado de la salud.
En este
último escenario, ya en el siglo 21, es que los usos de la IA se vislumbran “cuasi infinitos”, por llamarlos de cierta manera, muchos de gran ayuda al utilizarla en diversas tareas como la de identificar determinantes en salud, a partir de la historia clínica, lo que sin lugar a duda nos brindará un abanico enriquecedor al elaborar nuestras hipótesis diagnósticas y, derivado de ello, nuestras decisiones, recomendaciones y el mejor tratamiento a aplicar.
No solo es la dicotomía ciencia tecnología alrededor de la IA, sino también el arte donde de la experiencia el vértice de un triángulo virtuoso. Artino,2 referido por Mucci, al basarse en las teorías del aprendizaje, considera que se logra aprender mediante las interacciones de las personas, situación que aun no parecen superar los algoritmos de la IA.
Utilizar a la IA en tareas rutinarias como reconocer signos vitales, supervisar la adherencia al tratamiento y monitorear bioquímicos, entre otras, nos permite a los médicos economizar tiempo para continuar nuestro desarrollo profesional, no solo en el de nuestras competencias específicas sino cultivando nuestro pensamiento crítico y nuestras interacciones, especialmente las familiares, las cuales tendrá un impacto positivo en nuestro bienestar integral.
Así bien, al concepto de salud que nos recuerda Mucci, difundido desde 1948 por la Organización Mundial de la Salud, además de la salud física, la salud mental y la social, cada vez toma más fuerza se suma la salud en espiritualidad, como lo refiere De Brito et al.3, aspecto último del que aún la IA no cuenta. 1-6
Concluyo con lo escrito por Mucci sobre la AI: “es importante que todas las partes interesadas, incluyendo a los administradores, los prestadores de servicios de salud y los pacientes, estemos conscientes no solo de sus posibilidades, sino también de sus limitaciones”.
Copyright © SIIC, 2024 Bibliografía Mucci, A, Green W, Hill L. Incorporation of artificial intelligence in healthcare professions and patient education for fostering effective patient care. New Dir Adult Cont Educ. 2024;51–62. 2024.
Artino A R. It’s not all in your head: Viewing graduate medical education through the lens of situatedcognition. Journal of Graduate Medical Education, 5(2), 177–179. 2013.
De Brito Sena MA, Damiano RF, Lucchetti G, Peres MFP. Defining Spirituality in Healthcare: A Systematic Review and Conceptual Framework. Front Psychol. 18;12:756080. Nov 2021.
Calderero HJF. Artificial Intelligence and Spirituality. International Journal of Interactive Multimedia and Artificial Intelligence. 2021;7(1):34-43. 2021.
Hirani R, Noruzi K, Khuram H, Hussaini AS, Aifuwa EI, Ely KE, Lewis JM, Gabr AE, Smiley A, Tiwari RK, et al. Artificial Intelligence and Healthcare: A Journey through History, Present Innovations, and Future Possibilities. Life. 14(5):557. 2024.
Stringer C. The origin and evolution of Homo sapiens. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2016 Jul 5; 371(1698):20150237. 2016.

Palabras Clave
inteligencia artificial, educación sanitaria, educación del paciente, cuidado del paciente, aprendizaje del adulto
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