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El registro y notificación hospitalaria de las lesiones por presión a pacientes de alto riesgo facilitaría la identificación con intervenciones preventivas oportunas
Plos One; Krakow, Polonia, 8 Octubre 2026

Las lesiones por presión adquiridas durante la internación representaron casi la cuarta parte de los eventos adversos de un hospital especializado; además,mostraron asociación con la edad avanzada, la mayor carga de comorbilidades, la estadía prolongada y la polifarmacia.
El registro y notificación continua de las afecciones hospitalarias permitiría identificar a los pacientes complejos con mayor riesgo, orientar intervenciones preventivas específicas y mejorar la seguridad asistencial.

El artículo que publica la revista PLos One * presenta un análisis retrospectivo de los eventos adversos documentados entre 2013 y 2020 en un hospital especializado de Cracovia, Polonia, con particular énfasis en las lesiones por presión como posible indicador de seguridad del paciente.
Los autores buscaron determinar la incidencia de dichas lesiones, su distribución temporal y por servicios hospitalarios, y comparar las características clínicas y organizativas de los pacientes afectados con las de un grupo control de internados sin el evento.

Un problema persistente
Pese a los avances en prevención, a la estandarización de los cuidados de enfermería y a la incorporación de herramientas de evaluación del riesgo, las lesiones por presión continúan como un desafío clínico y organizativo para los sistemas sanitarios de todo el mundo. En los últimos años, las adquiridas en el hospital pasaron a considerarse eventos adversos potencialmente prevenibles, y su incidencia funciona como indicador de calidad asistencial. Su aparición obedece a interacciones complejas entre el estado del enfermo y la organización de la atención.
Las investigaciones previas asocian el problema con internaciones más prolongadas, mayor riesgo de complicaciones, mortalidad más elevada y una carga económica considerable; el costo de su tratamiento figura entre los más altos de todos los eventos adversos hospitalarios. Los grupos con mayor incidencia incluyen adultos mayores, personas con multimorbilidad, movilidad reducida o deterioro cognitivo.
La polifarmacia, entendida como marcador de complejidad clínica, guarda relación con estadías más largas, mayor dependencia y complicaciones cutáneas; también inciden factores sistémicos como la carga de trabajo de enfermería, la escasez de personal y el perfil de cada servicio.

La literatura, sin embargo, privilegió los factores de riesgo individuales y prestó escasa atención a las tendencias de largo plazo, a la comparación entre pacientes con eventos adversos y sin ellos, y al momento del día o del año en que las lesiones quedan registradas. La Organización Mundial de la Salud, en su Plan de Acción Mundial para la Seguridad del Paciente 2021-2030, subraya la necesidad de eliminar el daño evitable vinculado con la hospitalización. En Polonia, la cuestión carece todavía de descripciones cuantitativas basadas en registros prolongados.

Registros y hallazgos
Los investigadores revisaron 1481 formularios de notificación; tras excluir los incompletos y los referidos a exposición laboral del personal o a infecciones intrahospitalarias, quedaron 1272 eventos, equivalentes al 1,16% de las internaciones del período.
Las caídas sin lesión encabezaron la lista (47,5%), seguidas por adquiridas en el hospital (24%; 305 casos) y las caídas con lesión (16,4%). Las úlceras presentes al ingreso quedaron fuera del análisis. El servicio de Medicina Interna y Alergología concentró el 37,6% de las notificaciones.
Frente al grupo control, los pacientes con lesiones permanecieron internados más tiempo (18,6 contra 12,6 días en promedio) y recibieron casi el doble de medicamentos (18,1 contra 10,4). Predominaron los estadios II (46,9%) y III (38,7%). Quienes recibían hipnóticos, sedantes, analgésicos, diuréticos, antidepresivos, glucocorticoides, antiinflamatorios, anticoagulantes o antibióticos acumulaban una carga farmacológica significativamente mayor. La hora de detección varió según el trimestre: las identificaciones matutinas resultaron más frecuentes en el primero que en el tercero. En el análisis multivariado, la edad avanzada, la internación prolongada, el número de fármacos y la comorbilidad mostraron asociación independiente con las lesiones; el sexo, ninguna.

Complejidad y riesgo
El peso clínico y organizativo de las lesiones por presión queda reflejado en la casi cuarta parte de los eventos notificados. Los autores advierten, no obstante, que una internación extensa implica mayor tiempo de exposición y, por ende, más oportunidades de desarrollar la lesión y de documentarla, de modo que la estadía prolongada no debe interpretarse como causa directa.
La calidad de los datos depende del compromiso sistemático del personal en la detección y el registro de alteraciones cutáneas; diversas revisiones vinculan dicha calidad con la madurez de la cultura de seguridad institucional y la eficacia de los sistemas de notificación. Grandes cohortes previas describieron aumentos de la estadía, las complicaciones y los costos tras la aparición de una lesión, con independencia del perfil del servicio, en especial entre adultos mayores y pacientes con multimorbilidad. La correlación débil, aunque significativa, entre el estadio y la duración de la internación concuerda con la acumulación de inmovilidad, desnutrición y perfusión tisular deficiente. A su vez, la ausencia de diferencias en el estadio según la categoría de cuidados de enfermería sugiere que las herramientas formales de clasificación no captan por completo la naturaleza dinámica del riesgo y necesitan el complemento de la evaluación clínica continua.

La literatura contemporánea considera la polifarmacia un marcador de complejidad asociado con deterioro cognitivo y menor movilidad, condiciones que favorecen el daño tisular. Las variaciones horarias y estacionales en la identificación probablemente expresan de manera destacada las rutinas de evaluación matutina y la organización de los servicios, más que el momento real de aparición.
Las recomendaciones internacionales recientes proponen integrar el monitoreo sistemático de dichas lesiones en las estrategias de seguridad y aplicar programas preventivos multidimensionales.

Un indicador valioso
Las lesiones por presión adquiridas en el hospital persisten como un problema relevante de seguridad del paciente y pueden funcionar como indicadores de la calidad asistencial. El análisis que supere la complicación ligada a los cuidados de enfermería, revela la acumulación de factores de riesgo y la vulnerabilidad de quienes atraviesan internaciones complejas.
Dada la asociación independiente con la edad avanzada, la estadía prolongada, la polifarmacia y la multimorbilidad, los autores recomiendan una evaluación temprana, sistemática y multidimensional del riesgo, con especial atención a los pacientes de internación extensa y a los expuestos a múltiples fármacos.

En línea con la evidencia previa sobre el impacto de la polifarmacia en la movilidad, la función cognitiva y la colaboración del enfermo, la carga farmacológica debería integrarse como componente de la valoración del riesgo y no solo como una cifra. En el plano organizativo, el registro de dichas lesiones como eventos adversos ofrece una herramienta útil de vigilancia, siempre que existan definiciones uniformes, horarios estandarizados para la inspección de la piel y un compromiso activo de los profesionales con la documentación; los datos, además, requieren una lectura acorde con las rutinas de cada servicio.
En sintonía con el objetivo de eliminar el daño evitable planteado por la Organización Mundial de la Salud, el monitoreo continuo dentro de los sistemas de notificación permitiría detectar precozmente el riesgo, dirigir la prevención hacia los pacientes clínicamente complejos y mejorar de manera sostenida la atención hospitalaria. Futuras investigaciones prospectivas y multicéntricas deberían precisar el momento de aparición de las lesiones y el papel de clases farmacológicas específicas.

Entre las limitaciones del estudio, los autores reconocen:
el diseño retrospectivo basado en registros consignó el momento de detección de la lesión y no el de su aparición real;
la condición de ensayo unicéntrico restringe la generalización de los resultados;
faltó la inclusión uniforme de las escalas de riesgo Braden, Norton o Waterlow, entre otras, y la localización anatómica de las lesiones en la documentación disponible.


* PLos One
Pressure injuries as adverse events in the context of patient's safety during 2013-2020 in a specialist hospital: A retrospective study
Izabela Marcelina Sowi?ska, Sylwia Kocur, Miros?awa Noppenberg, Gra?yna Puto, Iwona Malinowska-Lipie?, Agnieszka Gniadek

Filiación de IM. Sowi?ska (primera autor):
Department of Internal Medicine and Geriatric Nursing, Institute of Nursing and Midwifery, Faculty of Health Sciences, Jagiellonian University Medical College, Kraków, Polonia.

 

 

 

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