
Noticia biomédica actualizada el 24 de agosto, 13:15hs; aSNC.
Entre 2021 y 2024, el significativo aumento de la prevalencia del trastorno por consumo de cannabis (TCC) refuta las suposiciones convencionales que atribuyen al cannabis un bajo riesgo de adicción y que la mayoría de los adultos jóvenes con TCC tienen síntomas leves.
El TCC se asocia con resultados físicos, cognitivos y psicosociales adversos que incluyen ideación suicida, violencia y esquizofrenia (especialmente en hombres jóvenes); los trastornos moderados a graves justifican tratamiento clínico. Sin embargo, a pesar de la creciente prevalencia de ambas consecuencias, las tasas de tratamiento han disminuido, junto con la expansión de la legalización del cannabis y el aumento de los beneficios percibidos.
Al margen de la situación de legalidad, los médicos están en condiciones de recomendar el uso, a sabiendas que su indicación no confiere un riesgo reducido de TCC en comparación con el consumo no médico.
Randy Alva, X, óleo sobre tela, 2013.
El artículo que publica la revista JAMA Psychiatry * investiga los cambios en la prevalencia y gravedad del TCA y el TCC por edad y sexo, con especial atención en la creciente divergencia que los distancia.
En 2024, el consumo de cannabis reportado correspondió a 29.8% de hombres y 30.7% de mujeres de 18 a 20 años; los hombres de 21 a 34 años representaron el 37.4%, de estos el 45.8% y 50% tenían TCC moderado a grave.
En los adultos de 18 a 20 años, con mayor ingesta alcohólica, la prevalencia de TCC duplicó la del trastorno por consumo de alcohol (TCA) que se manifestaba de forma leve.
Los hallazgos coinciden con la evidencia sobre la mayor adicción de los productos con alto contenido de delta-9-tetrahidrocannabinol (componente adictivo principal del cannabis), la amplia disponibilidad y la generalizada aceptación. Las investigaciones existentes muestran una alta prevalencia de TCC entre los jóvenes dentro de los 12 meses posteriores al inicio, con persistencia de consumo que supera los 36 meses.
A diferencia del TCA, el TCC no cuenta con medicamentos aprobados en EE.UU., motivo por el cual la educación, la detección y las intervenciones oportunas son esenciales para reducir los riesgos y consecuencias derivados del consumo. Los médicos que recomiendan cannabis medicinal deben informar a los pacientes los riesgos que conllevan las diferentes formas de consumo.
Cifras incontrastables
El TCC aumentó de 15,3 millones a 19,4 millones en contraste con el crecimiento de productos de cannabis más potentes; los factores determinantes de los nuevos índices del consumo de la sustancia guardarían relación con la creciente legalización en más estados del país, sumados a la difusión y creencia popularizada de su menor riesgo.
Los autores aclaran que los estudios anteriores habían pasado por alto las variaciones en la prevalencia y gravedad del TCA y TCC por edad y sexo, pese a constituir componentes claves del patrón de adicción.
El alcohol ocupa el segundo lugar en la lista de las drogas más adictivas en Estados Unidos. Al alterar la química cerebral y desencadenar la liberación de sustancias químicas que producen placer, como la dopamina, puede generar un fuerte deseo de repetir la conducta; al mismo tiempo, alivia emociones negativas. La combinación de placer y alivio dificulta el control del consumo, conducta que finalmente conduce a la adicción.
Pese a que el TCC entre los adultos disminuyó de 28,8 a 27,1 millones entre 2021 y 2024, surgió un nuevo inconveniente: durante el mismo período, el número de adultos estadounidenses consumidores de cannabis aumentó de 15,3 a 19,4 millones. A su vez, la tasa de problemas moderados a graves pasó del 3,1 % al 4,1 % en hombres y del 1,7 % al 2,5 % en mujeres.
Los incrementos más pronunciados se registraron entre los adultos de 35 a 49 años y lmayores de 50, con aumento septuplicado en las mujeres del último grupo de edad, pasando del 0,1 % al 0,7 %, en los casos de trastornos moderados a graves.
Mapeo de la adicción
Al actuar sobre los receptores cannabinoides del sistema endocannabinoide del cerebro, el cannabis altera el estado de ánimo, la memoria y la percepción; la principal causa radica en el THC.
El THC estimula las neuronas del sistema de recompensa del cerebro para que liberen dopamina por encima de las cantidades normales estimuladas naturalmente (la comida o la interacción social, por ejemplo).
Con el paso del tiempo, el flujo incrementado de dopamina, puede provocar antojos y consumo compulsivo.
El Instituto Nacional {de EE.UU.] sobre el Abuso de Drogas (NIDA, siglas en inglés), citado en el estudio, calcula que el 30 % de quienes consumen marihuana padecen, como consecuencia del uso, algún tipo de trastorno.
Detalles de la encuesta
En este estudio, los investigadores analizaron datos de 186.823 adultos estadounidenses mayores de 18 años, recopilados de la Encuesta Nacional [de EE.UU.] sobre Consumo de Drogas y Salud (NSDUH, siglas en inglés).
El grupo de trabajo seleccionó la muestra anual para que los resultados fueran representativos de la población adulta general del país; el período recopilado abarcó los cuatro años comprendidos entre 2021 y 2024. Los datos fueron organizados por sexo biológico (masculino o femenino) y grupo de edad: 18-20, 21-34, 35-49 y 50 años o más.
Los trastornos relacionados con el cannabis aumentaron tanto en hombres como en mujeres, pasando del 7,3 % al 9,3 % en los hombres y del 4,5 % al 5,6 % en las mujeres; en los hombres de 35 a 49 años fueron notablemente visibles, incluso en los casos graves que ascendieron del 2,7 % al 3,9 %. Entre los hombres de 50 años o más, el porcentaje se duplicó, pasando del 0,6% al 1,2%; el cambio también fue evidente entre las mujeres con un trastorno relacionado con el cannabis, puesto que el porcentaje de quienes experimentaban síntomas de moderados a graves aumentó del 37,0% al 45,0%.
Los médicos y la brecha de género
En el caso del TCA, el porcentaje general entre las mujeres disminuyó del 9,7 % al 8,2 %, observándose los mayores descensos entre las personas de 21 a 49 años. En los hombres de 21 a 34 años, la prevalencia general de trastornos por consumo de alcohol descendió del 20,0 % al 17,0 %, mientras que los casos moderados a graves disminuyeron del 9,4 % al 6,8 %. En los demás grupos demográficos, la prevalencia de trastornos por consumo de alcohol moderados a graves se mantuvo estable en general.
Conclusiones que alertan
El estudio encontró patrones divergentes según la edad y el sexo, con aumento en la prevalencia de TCC de moderado a grave y una prevalencia de TCA de moderado a grave que se mantuvo estable en hombres, mujeres y la mayoría de los subgrupos.
El aumento de TCC motiva a los autores a subrayar la importancia de la detección temprana, el cribado rutinario, el acceso oportuno a tratamientos para el TCC basados en la evidencia y estrategias específicas para contrarrestar la creciente aceptación, disponibilidad y potencia de los productos de cannabis.
El último parrafo del artículo remarca que "la alta prevalencia de TCC de moderado a grave entre los adultos que consumen cannabis cuestiona la idea del bajo potencial adictivo de la sustancia".
* JAMA Psychiatry
Trends in the Prevalence and Severity of Alcohol and Cannabis Use Disorders Among US Adults
Beth Han, Wilson M. Compton, Jennifer A. Hobin y otros
19 de agosto, 2026
Filiación de los autores:
National Institute on Drug Abuse, National Institutes of Health, Bethesda, Maryland, EE.UU.
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