
Noticia biomédica actualizada, aSNC; 31 de julio, 18:40hs.
Kuck Visual, Motor esparcido, técnica mixta sobre tela, 2014.
La reducción del sodio combinada con el aumento de la ingesta de potasio puede ser la mejor alternativa para el tratamiento de la hipertensión.
Así como las directrices de salud pública destacan la importancia de reducir el consumo de sodio para disminuir la hipertensión y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, el estudio propone cambiar esa exclusiva indicación para incluir el aumento en la ingesta de potasio como sustituto de la sal.
Aunque el cambio parezca pequeño, la ingesta combinada de sodio y potasio puede sumarse a una estrategia integral que combine reformas sistémicas de la política alimentaria, recomendaciones personalizadas, participación del consumidor, mejores herramientas de reemplazo de sodio e intervenciones culturales, esenciales para mejorar los patrones de ingesta con el fin de reducir la carga mundial de enfermedades cardiovasculares (ECV).
Si el ensayo China Salt Substitute and Stroke Study - SSaSS pudiera generalizarse, correspondería ampliar la reducción de sodio en la dieta para incluir aumentos de potasio. Los sustitutos de sodio a base de potasio pueden ofrecer una forma práctica de lograr el objetivo, además de fomentar el consumo de alimentos como frutas y verduras.
Los autores consideran esenciales coordinar las acciones de gobierno, la industria, el sector salud y las comunidades para transitar un camino que alcance los objetivos de salud globales.
El artículo de la revista The American Journal of Clinical Nutrition * analiza las recomendaciones actuales sobre la ingesta de sodio y potasio, las estrategias para reducir el sodio y aumentar el potasio y las futuras líneas de investigación afines al tema.
El consumo excesivo de sodio e insuficiente de potasio representan factores modificables importantes que inciden en la hipertensión arterial, enfermedad que afecta a más de 1280 millones de adultos. Si bien el consumo promedio de sodio se mantiene por encima de las recomendaciones, el de potasio permanece por debajo de los niveles óptimos. Los autores aclaran que los índices corresponden tanto a países desarrollados como de ingresos medios a bajos.
Patrones de consumo
Los patrones dietéticos occidentales tienden a ser bajos respecto a los alimentos ricos en potasio, como frutas, verduras, legumbres y lácteos, a menudo ingeridos en cantidades insuficientes por su costo, disponibilidad y preferencias dietéticas.
Pese a la dificultad de los cambios en patrones dietéticos completos, el estudio aclara que es innecesario lograrlo en el comportamiento del consumidor para reducir el consumo de sodio de alimentos envasados ??y restaurantes, principales aportantes de sodio a las dietas occidentales. Por lo tanto, en Estados Unidos, la reducción de sodio en alimentos procesados ??ha sido la principal estrategia de reducción de salud pública.
Si bien avanzó la reducción gradual de sodio en ciertos sectores de la cadena alimentaria, conseguirlo en todos (alimentos envasados, restaurantes de comida rápida y a la carta, supermercados y demás servicios alimentarios) requiere tiempo.
La investigación recomienda la inclusión de la experiencia clínica para incorporar otros componentes dietéticos capaces de reducir el riesgo de ECV por reducción de sodio. La comprensión del consumidor sobre los beneficios de los componentes alimentarios alternativos a través de organismos gubernamentales o reguladores aportaría nuevas concepciones saludables basadas en la evidencia o colaborar con los fabricantes de alimentos para diseñar mensajes educativos que involucren exitosamente a los consumidores.
Los fabricantes de alimentos utilizan cloruro de potasio (ClK) y otros ingredientes con potasio como una manera de reducir el sodio a lo largo de los años, pero las innovaciones sobre la eficacia del potasio en la reducción de la presión arterial exigen la consideración conjunta del sodio y el potasio cuando se elaboran recomendaciones de salud pública.
El estudio afirma que la experiencia y las evidencias disponibles permiten cambiar el enfoque, pasando de la exclusiva reducción significativa del sodio a incluir el aumento complementario del potasio. En vista de que existe un nivel máximo de sales de potasio posibles de añadir a los alimentos (antes de la detección del sabor metálico), los fabricantes deben controlar con cuidado el equilibrio de ambos elementos en sus productos.
Los autores concluyen que la reducción del sodio en la dieta es una estrategia fundamental para la prevención y el control de la hipertensión. Sin embargo, las evidencias últimas respaldan la necesidad de ampliar el enfoque vigente centrado en la reducción del sodio, para conceder la misma importancia al aumento de la ingesta de potasio.
* The American Journal of Clinical Nutrition
Rethinking the impact of dietary sodium and potassium on blood pressure to advance public health
Naomi K Fukagawa1, Paul A Welling, Janice Johnson, Kristin Reimers, Soo-Yeun Lee, Patricia Zecca
Agosto 2026; Vol 124 (2)
1- Primer autor: Department of Medicine, University of Vermont, Burlington, EE.UU.
Copyright siicsalud © 1997-2026 ISSN siicsalud: 1667-9008