
La compleja relación entre los hábitos de escucha musical y la salud mental no predeciría una mejor salud mental; incluso, podría indicar una peor.
Las personas con mayores problemas de salud mental o con vulnerabilidad genética son proclives a escuchar música para regular su estado de ánimo. Sin embargo, las tendencias compartirían factores genéticos o ambientales en vez de efectos protectores respecto a inclinaciones afectivas negativas o el riesgo de un diagnóstico psiquiátrico.
El artículo publicado por la revista Journal of Affective Disorders Reports * investiga la frecuencia de escuchar música y su utilización para regular la depresión, la ansiedad y los trastornos relacionados con el estrés, así como analiza los síntomas de la soledad, el neuroticismo y el bienestar autoinformados.
Los autores desempeñan sus actividades en el Instituto Max Planck de Estética Empírica (MPIEA) de Fráncfort, Alemania, dedicado a investigar porqué y cómo las personas crean arte, así como la forma en que lo interpretan, experimentan y evalúan.
Si bien la literatura existente informa resultados prometedores sobre los efectos beneficiosos de escuchar música en la salud mental, el presente ensayo no observó tales efectos en la población general cuando las personas deciden con libertad escuchar música y cómo hacerlo.
El presente estudio investigó en una cohorte de gemelos suecos, la relación entre los hábitos de escucha musical —tanto en términos de frecuencia como de uso— con los resultados en la salud mental.
Los hallazgos revelaron asociaciones entre problemas de salud mental y el uso de la música para regular el estado de ánimo, mientras que las correspondientes a la frecuencia de escucha carecieron de significación.
En todas las asociaciones (excepto el bienestar), los efectos tendieron a vincular la peor salud mental con mayor escucha musical.
En segundo lugar, las asociaciones obedecían en gran medida a la confusión familiar más que al efecto causal de los hábitos musicales sobre la salud mental.
Por último, el mayor riesgo genético para los problemas de salud mental relevantes se asoció con la escucha musical habitual, sugerente de pleiotropía genética determinada por un solo gen o alelo responsable de efectos fenotípicos o caracteres distintos y sin relación.
Los autores aclaran no haber detectado interacciones gen-ambiente, así como no fue moderado el impacto del riesgo genético en los resultados de salud mental por el uso de música para regular el estado de ánimo.
Detalles del ensayo
El estudio analizó alrededor de 10 500 personas en 2012 y otras 9 500 en 2022 inscriptas en el Registro Sueco de Gemelos (Swedish Twin Registry).
Los datos recogidos permitieron reconocer los hábitos de escucha de los participantes, en particular la cantidad de música y su eventual utilización para regular el estado de ánimo.
Como resultado, la investigación no encontró evidencia referida a que más música escuchada en la vida diaria tenga asociación con una mejor o peor salud mental. En cambio, demostró que las personas que experimentan depresión, ansiedad, soledad o mayores niveles de neuroticismo son más propensas a usar la música para regular su estado anímico.
Para comprender mejor las relaciones, los autores no solo aplicaron análisis de gemelos, sino también índices poligénicos capaces de reflejar la susceptibilidad genética a las enfermedades mentales.
La comparación genética de gemelos idénticos que difieren en sus hábitos de escucha musical, permitió descubrir en el que menos la practicaba que no estaba expuesto a mayor probabilidad de sufrir problemas de salud mental.
El hallazgo sugiere que los factores familiares compartidos, más que la escucha de música en sí, probablemente expliquen la relación entre la música y la salud mental. Además, escuchar música no parece mitigar los efectos de la predisposición genética a las enfermedades mentales, puesto que escuchar más música en la vida cotidiana no necesariamente conduce a una mejor salud mental. Por otra parte, estudios previos demostraron que las terapias musicales estructuradas, diseñadas para mejorar la salud mental, sí pueden ofrecer beneficios terapéuticos.
El estudio subraya la importancia de distinguir entre las intervenciones musicales dirigidas y con fines terapéuticos y los hábitos de escucha musical. Si bien las terapias musicales estructuradas pueden tener efectos positivos, los beneficios no pueden generalizarse a los hábitos de escucha cotidianos.
* Journal of Affective Disorders Reports
Does listening to music relate to mental health in the general population: a genetically informed approach
Laura W. Wesseldijk a b c, Fredrik Ullén a c , Miriam A. Mosing a c d e
6 de mayo, 2026
DOI: 10.1016/j.jadr.2026.101066
Filiación de las autoras y autor:
a- Department of Cognitive Neuropsychology, Max Planck Institute for Empirical Aesthetics, Frankfurt am Main, Alemania
b- Department of Psychiatry, Amsterdam UMC, University of Amsterdam, Países Bajos
c- Department of Neuroscience, Karolinska Institutet, Suecia
d- Melbourne School of Psychological Sciences, Faculty of Medicine, Dentistry, and Health Sciences, University of Melbourne, Australia
e- Department of Medical Epidemiology and Biostatistics, Karolinska Institutet
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