Informes comentados


I.gif Infectología I.gif
 
Informe
Autor del informe original
Josefa Bertha Pari Olarte
Columnista Experto de SIIC
Institución: Universidad Nacional San Luis Gonzaga
Ica Perú

El uso de antibióticos y la amenaza de resistencia microbiana
El estudio evidenció la asociación entre el alto consumo de antibióticos de amplio espectro y aparición de patógenos multirresistentes, especialmente Klebsiella pneumoniae y Acinetobacter baumannii, productor de betalactamasas de espectro extendido. Pese a las estables indicaciones registradas a nivel mundial, las correspondientes a antibióticos para vigilancia y reserva continúan elevadas.

Resumen
El uso inadecuado de antibióticos impulsa la presencia de organismos multirresistentes, lo que representa un desafío para la salud pública. El cumplimiento de las recomendaciones de la World Health Organization (Organización Mundial de la Salud, OMS) y la aplicación de políticas eficaces son cruciales para frenar la resistencia a los antimicrobianos en los hospitales. Objetivo: Analizar las tendencias de consumo de antibióticos y de resistencia en un hospital público de la ciudad de Ica, Perú. Métodos: Se realizó un estudio de observación y retrospectivo que analizó las prescripciones sistémicas de antibióticos (J01) en adultos hospitalizados desde enero de 2022 hasta junio de 2024. El consumo se midió en la dosis diaria definida por cada 100 días de cama ocupados en los servicios de Urgencias, Medicina, Ginecología-Obstetricia y Cirugía. Los datos sobre aislamientos clínicos y sensibilidad a antibióticos se obtuvieron del Laboratorio de Microbiología. Resultados: El consumo de antibióticos fue del 25.95%, dominado por las cefalosporinas y los carbapenémicos (45.64%), seguidos por las quinolonas (17.52%) y los macrólidos/lincosamidas (15.28%). El uso de antibióticos Access fue del 36.29%. De las 13 280 muestras procesadas se aislaron 3186 cepas; predominaron las bacterias gramnegativas (82.86%), principalmente Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella pneumoniae y Acinetobacter baumannii. Se observó una alta tasa de resistencia, particularmente en K. pneumoniae, E. coli y A. baumannii productoras de betalactamasas de espectro extendido. Conclusión: La tendencia creciente en el consumo de antibióticos y en la resistencia bacteriana pone de manifiesto la necesidad urgente de implementar programas de optimización para restringir los antibióticos de amplio espectro y promover los tratamientos guiados por las pruebas de sensibilidad.


Publicación en siicsalud
Artículos originales > Expertos de Iberoamérica >
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Comentario
Autor del comentario
Sebastián Alonso Henríquez Díaz(1) Henry Daniel Jarrín Vega(2)  

(1) Universidad Privada San Juan Bautista, Perú
(2) Universidad Privada San Juan Bautista, Perú


En el presente comentario deseamos referirnos al artículo original “El uso de antibióticos y la amenaza de resistencia microbiana”, un trabajo que estudia el consumo de antibióticos y la resistencia bacteriana en un hospital regional.1 La resistencia bacteriana constituye un problema epidemiológico global que condiciona las posibilidades terapéuticas y puede incrementar la mortalidad asociada; por ello, el seguimiento sistemático del consumo de antimicrobianos y de los perfiles de sensibilidad resulta fundamental, tanto en la práctica clínica como en la comunitaria.
El estudio presentado constituye un aporte inicial relevante, puesto que permite visualizar el comportamiento local de consumo y resistencia en un hospital público de Ica (Perú); sin embargo, al tratarse de una única serie, sus resultados no pueden extrapolarse con absoluta certeza a otras
instituciones o regiones, considerando la variabilidad diagnóstica y epidemiológica, así como también en las políticas de prescripción que pueden existir, incluso, dentro de un mismo país. En ese sentido, la literatura especializada señala que los diseños multicéntricos favorecen la ampliación de la validez externa y permiten comprender con mayor precisión la distribución del fenómeno antimicrobiano en diversos contextos hospitalarios.2 En relación con los hallazgos reportados, los datos cuantitativos muestran un consumo elevado y proporcional tanto de penicilinas como de cefalosporinas. No obstante, en la síntesis expuesta en el estudio, de manera global, únicamente se destacan a las cefalosporinas, lo que podría inducir a una interpretación parcial de la presión antimicrobiana, dado que la resistencia no depende exclusivamente de una sola familia de antibióticos, sino del conjunto total prescrito dentro del entorno sanitario. La comunicación completa y proporcional de las categorías antimicrobianas permite comprender mejor la dinámica del consumo y su impacto en la resistencia, especialmente en escenarios donde coexisten múltiples líneas terapéuticas.
Por otro lado, la métrica de dosis diaria definida (DDD), expresada en DDD/100 días-cama adoptada en el estudio, y recomendada por la Organización Mundial de la Salud, resulta indispensable para estandarizar el consumo entre instituciones y periodos, ya que permite un análisis comparativo independiente de las variaciones hospitalarias; sin embargo, la ausencia de explicación metodológica sobre el procedimiento de cálculo y sobre los porcentajes finales obtenidos limita la interpretación total del impacto que estos valores tienen en la selección bacteriana. La literatura actual enfatiza que el uso del DDD debe ir acompañado de su descripción operativa, con el fin de asegurar precisión, transparencia metodológica y comparabilidad entre centros asistenciales.3
En conjunto, la incorporación proporcional de todas las familias antimicrobianas y la contextualización del método DDD constituyen elementos esenciales para fortalecer la vigilancia epidemiológica y mejorar la compresión del panorama real de resistencia bacteriana.
El trabajo analizado representa un avance significativo en esta línea, y su continuidad mediante ampliación multicéntrica u homologación regional podría profundizar el entendimiento de los patrones de prescripción y de resistencia a nivel nacional. Copyright © SIIC, 2026 Bibliografía
Bertha Pari Olarte J, Loyola Gonzales E, Hernán Chávez Espinoza J, Efraín Ambia Pereyra D, Emilio Tataje Napuri F, Francisco Kong Chirinos J, et al. El uso de antibióticos y la amenaza de resistencia microbiana. [cited 2025 Oct 22].
Peña SPC, Rodríguez MC, Vargas L, Ramírez JG, Muñoz CF. Perfiles de resistencia antimicrobiana y caracterización de aislamientos microbiológicos en tres centros hospitalarios del departamento del Tolima, Colombia. RevFac Cs Salud Univ del Cauca. 2025;27(1):127-136.
O’Riordan F, Shiely F, Byrne S, Fleming A. Qualityindicatorsfor hospital antimicrobialstewardshipprogrammes: a systematicreview. JournalofAntimicrobialChemotherapy. 2021;76(6):1406–19.

Palabras Clave
consumo de antibióticos, clasificación AWaRe, resistencia a los antimicrobianos, organismos multirresistentes, hospital público
Especialidades
Ep.gif   I.gif         AH.gif   B.gif   Bq.gif   F.gif   In.gif   MI.gif   
Informe
Resumen SIIC
M Benn
Institución: Copenhagen University Hospital—Rigshospitalet,
Copenhagen Dinamarca

Asociación entre el Colesterol LDL y el Riesgo de Infección
Se confirma que las concentraciones de LDLc genéticamente bajas se asocian con una menor concentración de marcadores de inflamación, un menor riesgo de hospitalización por infecciones bacterianas no especificadas, enfermedades diarreicas infecciosas, neumonía bacteriana y sepsis, pero con mayor riesgo de infecciones virales y VIH/SIDA.


Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/175722


Comentario
Autor del comentario
José Trinidad Sánchez-Vega(1) Arnulfo Eduardo Morales-Galicia(2) José Hernán Sánchez Aguilar(3)  

(1) Jefe Laboratorio de Parasitología, Universidad Nacional Autónoma de México, México DF, México
(2) Médico del Laboratorio de Parasitología, Universidad Nacional Autónoma de México, México DF, México
(3) Médico del Laboratorio de Parasitología, Universidad Nacional Autónoma de México, México DF, México


En el resumen objetivo sobre el trabajo Low LDL cholesterol and risk of bacterial and viral infections: observational and Mendelian randomization studies de de Benn et al., representa una importante contribución al debate contemporáneo sobre los efectos no cardiovasculares del colesterol asociado con lipoproteínas de baja densidad (LDLc), particularmente en el contexto de enfermedades infecciosas. Utilizando un enfoque metodológico robusto que combina análisis observacionales y aleatorización mendeliana en grandes cohortes poblacionales (Copenhagen General Population Study, UK Biobank y FinnGen Research Project), los autores ofrecen evidencia que redefine, al menos parcialmente, el papel fisiopatológico del LDLc en la inmunidad innata y adaptativa. El hallazgo central del estudio es aparentemente paradójico: mientras que concentraciones genéticamente bajas del LDLc se asocian con una reducción del riesgo
de infecciones bacterianas —incluyendo neumonía bacteriana, sepsis y enfermedades diarreicas—, también se correlacionan con un aumento significativo del riesgo de infecciones virales, en particular VIH/SIDA. Este resultado genera implicaciones clínicas profundas que cuestionan la neutralidad inmunológica de los lípidos plasmáticos y ponen en tela de juicio la universalización del paradigma terapéutico basado en la reducción intensiva del LDLc, especialmente mediante estatinas y PCSK9i. Desde un punto de vista mecanístico, los autores retoman hipótesis previas según las cuales el LDLc cumple funciones inmunoprotectoras, particularmente frente a agentes bacterianos. En modelos animales se ha observado que el LDLc tiene la capacidad de unirse y neutralizar endotoxinas bacterianas como el lipopolisacárido (LPS) —componente clave de la pared celular de bacterias Gram-negativas— facilitando su eliminación del organismo mediante la vía de receptores LDL y lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Este fenómeno se ve reforzado por la inhibición de PCSK9, que incrementa la expresión de dichos receptores, potenciando la depuración hepática de complejos lipídico-toxina. Los datos de Benn et al. son consistentes con esta ruta fisiopatológica, al mostrar que una disminución de 1 mmol/l en LDLc genético conlleva reducciones significativas en los niveles plasmáticos de PCSK9 (- 0.55 nmol/l), leucocitos (- 0.42 ×10?/L) y proteína C reactiva ultrasensible (- 0.44 mg/l), lo que sugiere un perfil inflamatorio basal más favorable en estos individuos. Este hallazgo encuentra respaldo en estudios previos como el de Hofmaenner et al.,1 quienes documentan que niveles bajos del LDLc —y particularmente mutaciones con pérdida de función en PCSK9— se asocian con una mejor evolución clínica en pacientes con sepsis, al disminuir la carga inflamatoria y mejorar la función inmunitaria innata. Asimismo, estudios preclínicos han mostrado que la sobreexpresión de PCSK9 conlleva a una respuesta inflamatoria desregulada, mayor daño orgánico y peores desenlaces durante infecciones bacterianas. En cambio, su supresión o deficiencia se ha asociado con una mayor sobrevida en modelos animales sometidos a ligadura cecal y punción, lo cual es altamente congruente con los resultados de la aleatorización mendeliana en el presente estudio.
En contraste, la interpretación de los resultados en el ámbito de las infecciones virales requiere una aproximación más compleja y matizada. A diferencia de las bacterias, varios virus han desarrollado mecanismos de entrada celular que dependen de receptores de lipoproteínas, incluyendo al receptor de lipoproteína (LDLR) y al receptor de lipoproteína de muy baja densidad (VLDLR). Algunos virus —como el de la hepatitis C, el VIH-1, el rinovirus y ciertos flavivirus— utilizan estos receptores como cofactores para la adhesión y penetración en células diana, lo cual podría verse facilitado en un entorno con mayor densidad de receptores secundarios a la inhibición de PCSK9.2,3 Por ende, la reducción genéticamente mediada del LDLc, al incrementar la expresión de LDLR, podría paradójicamente aumentar la susceptibilidad celular a la infección viral y, por tanto, el riesgo de diseminación sistémica.
El estudio de Benn et al. confirma esta hipótesis al reportar que una reducción genética de 1 mmol/l en LDLc se asocia con un aumento del 64% en el riesgo de VIH/SIDA y un 15% en infecciones virales no especificadas, sin observar asociaciones con hepatitis viral, neumonía viral o meningitis viral, lo cual puede deberse a limitaciones en el poder estadístico o en la codificación diagnóstica. Es importante subrayar que estos efectos fueron detectables solo cuando se utilizó una puntuación genética basada en genes clave del metabolismo del colesterol (LDLR, PCSK9, HMGCR), pero no con el score poligénico global, lo que sugiere un efecto específico de la vía metabo lica involucrada en la captación viral, más que una simple consecuencia de los niveles plasmáticos de LDL.
Estas observaciones se ven reforzadas por trabajos recientes que estudian el papel de los oxiesteroles —metabolitos oxidados del colesterol— en la respuesta inmunitaria, mostrando que algunos de ellos modulan la inflamación viral a través de receptores nucleares y cambios en la expresión de citoquinas.4 En modelos in vitro, la manipulación de los niveles de colesterol intracelular ha demostrado alterar la eficiencia replicativa de virus como el SARS-CoV-2, reforzando la hipótesis de que el metabolismo lipídico actúa como modulador clave de la virología celular.5
Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos suscitan reflexiones importantes. Las guías internacionales han promovido de manera entusiasta la intensificación de las terapias hipolipemiantes como estrategia primaria y secundaria de prevención cardiovascular. Sin embargo, los datos actuales invitan a reconsiderar la universalización de esta estrategia, especialmente en pacientes inmunocomprometidos o en entornos geográficos con alta carga de enfermedades infecciosas virales. Un abordaje estratificado que considere no solo el riesgo aterotrombótico, sino también la susceptibilidad infecciosa, podría representar un paradigma terapéutico más equilibrado y personalizado. El dilema es particularmente relevante en poblaciones con alta prevalencia de VIH, hepatitis o infecciones respiratorias virales endémicas. En estos contextos, la reducción intensiva de LDL podría resultar contraproducente en algunos subgrupos, a pesar de su claro beneficio cardiovascular. Por otra parte, en pacientes con comorbilidades como enfermedad renal crónica, diabetes mellitus tipo 2 (DBT2) o sepsis recurrente, la potencial protección frente a bacteriemias graves podría constituir un beneficio inmunológico añadido a la estrategia hipolipemiante.
No obstante, es crucial reconocer ciertas limitaciones metodológicas, primero, aunque el diseño de aleatorización mendeliana reduce el riesgo de confusión y causalidad inversa, no puede eliminar completamente la posibilidad de pleiotropía horizontal no detectada. Segundo, los datos se basan principalmente en cohortes europeas y blancas, limitando su extrapolación a poblaciones no caucásicas o de países con diferente carga infecciosa. Tercero, las hospitalizaciones por infección fueron utilizadas como proxy de incidencia, lo cual puede infraestimar eventos leves o ambulatorios. Además, la etiología precisa de muchas infecciones, particularmente las virales, no siempre puede ser determinada con certeza a través de registros clínicos o codificaciones ICD.
También debe considerarse que los cambios en el microbioma intestinal, la permeabilidad intestinal, el estado nutricional y la exposición ambiental a patógenos no fueron evaluados y podrían modificar significativamente tanto los niveles de colesterol como la respuesta inmunitaria. Del mismo modo, la influencia de otros lípidos como colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (HDLc) y los triglicéridos no fue objeto principal del estudio, a pesar de que su papel en la inmunidad ha sido documentado previamente.6
En la intersección entre la biología molecular, la genética de poblaciones y la medicina clínica, este artículo destaca por su capacidad de generar hipótesis relevantes y al mismo tiempo aportar datos empíricos sólidos. Los autores logran ilustrar cómo una molécula —tradicionalmente vista como nociva en el contexto cardiovascular— puede desempeñar funciones protectoras frente a patógenos bacterianos y, simultáneamente, convertirse en un facilitador de la infección viral. Este doble filo del LDLc obliga a la comunidad médica a reconsiderar su interpretación simplista de las lipoproteínas como “buenas” o “malas”. En su lugar, se requiere un entendimiento más integral y contextualizado que considere el papel multifacético de estas moléculas en la homeostasis del sistema inmunológico, el transporte de toxinas, la modulación del sistema complemento y la biogénesis de membranas celulares.
Finalmente, este estudio representa un excelente ejemplo del potencial transformador de la medicina genómica aplicada a la salud pública. Su enfoque metodológico, basado en grandes biobancos y análisis mendeliano, anticipa una era en la cual las decisiones clínicas estarán cada vez más informadas por perfiles genéticos individuales, permitiendo una medicina verdaderamente personalizada.
Copyright © SIIC, 2025 Bibliografía 1 Hofmaenner DA, Kleyman A, Press A, Bauer M, Singer M. The Many Roles of Cholesterol in Sepsis: A Review. Am J Respir Crit Care Med 205(4):388-396, 2022. doi: 10.1164/rccm.202105-1197TR. PMID: 34715007 2 Andersen CJ. Impact of Dietary Cholesterol on the Pathophysiology of Infectious and Autoimmune Disease. Nutrients 10(6):764, 2018. doi: 10.3390/nu10060764. 3 Foo CX, Bartlett S, Ronacher K. Oxysterols in the Immune Response to Bacterial and Viral Infections. Cells 11(2):201, 2022. doi: 10.3390/cells11020201. 4 Foo CX, Fessler MB, Ronacher K. Oxysterols in Infectious Diseases. Adv Exp Med Biol 1440:125-147, 2024. doi: 10.1007/978-3-031-43883-7_7. 5 Grewal T, Nguyen MKL, Buechler C. Cholesterol and Cholesterol-Lowering Medications in COVID-19-An Unresolved Matter. Int J Mol Sci 25(19):10489, 2024. doi: 10.3390/ijms251910489. 6 Yang L, Luo Z, Shi X, Pang B, Ma Y, Jin J. Different value of HDL-C in predicting outcome of ARDS secondary to bacterial and viral pneumonia: A retrospective observational study. Heart Lung 50(1):206-213, 2021. doi: 10.1016/j.hrtlng.2020.09.019.

Palabras Clave
colesterol LDL, reducción de lípidos, infección bacteriana, enfermedad diarreica infecciosa, infección viral
Especialidades
EM.gif   I.gif         AP.gif   Bq.gif   C.gif   EdM.gif   Ep.gif   MF.gif   MI.gif   
Informe
Resumen SIIC
DL Lobo
Institución: Queen’s Medical Centre,
Nottingham Reino Unido

La Terapia con Antibióticos Es Menos Eficaz que la Apendicectomía para la Apendicitis Aguda No Complicada
Durante la pandemia de enfermedad por coronvirus 2019, las organizaciones profesionales recomendaron el tratamiento con antibióticos como terapia de primera línea de la apendicitis aguda no complicada.


Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/171562


Comentario
Autor del comentario
Manuel Martín Ávalos Barraza 
Hospital Militar Regional Córdoba, Córdoba, Argentina


El resumen objetivo La Terapia con Antibióticos Es menos Eficaz que la Apendicectomía para la Apendicitis Aguda no Complicada aborda el metanálisis realizado por Lobo DL y su equipo, donde ofrece un análisis riguroso sobre la comparación entre la terapia con antibióticos y la apendicectomía en pacientes con apendicitis aguda no complicada, un tema de gran interés en la cirugía moderna. Sin embargo, mi opinión como cirujano general refuerza lo que la experiencia quirúrgica ha demostrado repetidamente: la apendicectomía sigue siendo la opción más segura y eficaz en estos casos.
Eficacia y Seguridad Aunque es cierto que la idea de tratar la apendicitis aguda no complicada con antibióticos es atractiva —especialmente para evitar la cirugía—, la realidad es que, en la práctica diaria, esto raramente
ofrece una solución definitiva. Tal como muestran los resultados de este metanálisis, la tasa de éxito del tratamiento antibiótico es significativamente menor que la de la apendicectomía (62.9% frente a 91.7%). Esto significa que casi un tercio de los pacientes tratados con antibióticos tendrán una recurrencia en el transcurso de un año, y no solo eso, sino que además la calidad de vida de estos pacientes será inferior a la de los que se sometieron directamente a cirugía. En mi experiencia, esto es un hecho frustrante para cualquier paciente que vuelve a enfrentar una posible cirugía después de haber intentado evitarla con un enfoque conservador.
Este mismo tema fue analizado en el estudio COMMA Trial, donde se observó que aquellos pacientes que inicialmente optaron por el manejo antibiótico terminaron con tasas de recurrencia preocupantes. Entonces, desde una perspectiva práctica, me pregunto: ¿vale la pena exponer a los pacientes al riesgo de una segunda intervención cuando podríamos resolver el problema de manera definitiva con una apendicectomía?, y en mi experiencia la respuesta es no.
Complicaciones y Calidad de Vida Los resultados del estudio también refuerzan algo que veo con regularidad: los pacientes tratados con antibióticos no solo tienen más probabilidades de recurrir, sino que también enfrentan un mayor riesgo de reingreso hospitalario. Este aumento en los reingresos, seis veces mayor según el metanálisis, pone de manifiesto la complejidad que conlleva este tipo de tratamiento conservador. En mi práctica, la idea de manejar a un paciente con antibióticos solo para que vuelva con una apendicitis más complicada, o con una perforación, simplemente no es aceptable. La apendicitis recurrente no es solo una complicación esperada; es una complicación que se puede evitar.
Además, aunque los antibióticos inicialmente parecen ofrecer una recuperación más rápida, el impacto a largo plazo en la calidad de vida es notablemente peor. En mi opinión, es importante mirar más allá de los primeros días posoperatorios y considerar cómo se siente el paciente meses después del tratamiento. Los pacientes que se someten a apendicectomía tienden a recuperarse mejor en términos generales, mientras que aquellos que optan por los antibióticos suelen vivir con la incertidumbre de si la apendicitis regresará.
Costo y Recursos Es cierto que el manejo con antibióticos puede, en teoría, ahorrar recursos quirúrgicos en situaciones donde el acceso a la sala de operaciones está restringido, como sucedió durante la pandemia. Sin embargo, a largo plazo, la terapia antibiótica no es necesariamente más económica. Entre los reingresos y las posibles complicaciones, los costos hospitalarios pueden dispararse. Tal como se observó en estudios recientes, incluyendo el metanálisis de Quispe Cholan et al. (2023), los costos finales del manejo conservador, sumados a las cirugías tardías, a menudo superan el costo de una apendicectomía primaria.
Conclusión Desde mi perspectiva como cirujano, el tratamiento antibiótico para la apendicitis aguda no complicada tiene un papel muy limitado en el manejo de esta condición. Los datos son contundentes: la apendicectomía sigue siendo el estándar de oro para estos casos, y aunque es cierto que los antibióticos pueden tener su lugar en circunstancias especiales, la realidad es que exponer a los pacientes al riesgo de recurrencia y complicaciones simplemente no es justificable. Si el objetivo es ofrecer a los pacientes una solución segura, efectiva y definitiva, la cirugía sigue siendo el camino a seguir.
Por tanto, si bien valoro el esfuerzo de los estudios como el de Lobo y su equipo por explorar alternativas, mi consejo para los colegas y pacientes sigue siendo claro: en la mayoría de los casos, la apendicectomía no solo es más eficaz, sino también más segura y definitiva a largo plazo.
Copyright © SIIC, 2024

Palabras Clave
terapia con antibióticos, apendicectomía, apendicitis aguda no complicada, ensayos clínicos aleatorizados, metanálisis
Especialidades
Ci.gif   I.gif         F.gif   MI.gif   SP.gif   
Informe
Resumen SIIC
C Tremblay
Institución: Université de Montreal,
Montreal Canadá

Caso Documentado de Miocarditis Secundaria a Viruela Símica
Se describe el caso de un varón de 34 años que presentó miocarditis e infección genital concurrente por viruela símica confirmada por laboratorio, en el que se descartaron otras causas habituales de lesión miocárdica.


Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/172000


Comentario
Autor del comentario
Gabriela Pérez 
SERAMER SAS, San Miguel de Tucumán, Argentina


La viruela del mono (MPX) es una infección zoonótica por Orthopoxvirus que es endémica en África central y occidental. Recientemente, se han informado brotes de infección por MPX en regiones no endémicas en varios países occidentales.1,2 Los síntomas incluyen un pródromo inicial similar a la gripe que dura hasta cinco días y, generalmente, es seguido por la aparición de lesiones características, bien definidas y profundas que a menudo desarrollan umbilicación, frecuentemente en las palmas de las manos y las plantas de los pies.3 El brote en curso parece estar mediado por el contacto de persona a persona, especialmente entre hombres que tienen sexo con hombres, lo que sugiere que el contacto cercano con material infeccioso es el principal factor de riesgo para la transmisión.4,5
Si bien las infecciones
por MPX suelen ser autolimitadas, también pueden ocurrir complicaciones graves, como infección secundaria, encefalitis e infección de la córnea con pérdida de la visión.6 En el resumen objetivo Caso Documentado de Miocarditis Secundaria a Viruela Símica* se presenta el informe de un caso: el 28 de junio de 2022, un hombre de 34 años se presentó en la sala de emergencias (ER) del Centre Hospitalier de l’Université de Montréal, Canadá, con una historia de 48 h de fiebre y escalofríos, y de dolor en el pecho de 24 h de duración. Negó cualquier condición médica anterior o alergias. Tenía antecedentes de consumo de tabaco y metanfetamina. Al ingresar a la sala de emergencias, se le administró una prueba PCR de COVID-19, que resultó negativa. El dolor torácico que refiere el paciente es constante, agudo, pleurítico, sin irradiación, mejora al sentarse erguido y empeora al acostarse. La intensidad del dolor aumentó a lo largo de 24 h, por lo que consultó en Urgencias. Negó tomar algún fármaco durante las horas y días previos al inicio del dolor torácico. Al realizarse el examen físico presentaba temperatura bucal de 38.8°C, presión arterial de 95/65 mm Hg, pulso de 116 latidos por minuto y saturación de oxígeno del 97% en aire ambiente. El examen pulmonar y cardíaco no reveló anormalidades. Se realizó un ECG que demostró taquicardia sinusal con supradesnivel del ST cóncavo anterolateral compatible con pericarditis. Se obtuvo una radiografía de tórax que reveló opacidades retrocardíacas inespecíficas. El análisis de sangre inicial reveló una proteína C reactiva de 154,5 mg/L, un recuento elevado de glóbulos blancos (WBC) de 13,9 * 10 9 /L y troponinas iniciales de alta sensibilidad de 211 mg/L. Dada la fiebre y leucocitosis del paciente, se tomaron hemocultivos y se inició empíricamente un antibiótico (piperacilina-tazobactam). El diagnóstico presuntivo en ese momento fue una miopericarditis de etiología desconocida. Se suspendieron los antibióticos, seguido de inicio de ibuprofeno y colchicina el 28 de junio. El 29 de junio se realizó un ecocardiograma transtorácico que demostró un tamaño del ventrículo izquierdo (VI) normal, una fracción de eyección del VI ligeramente reducida del 44% con un strain longitudinal global reducido (-14.4 %), especialmente en las paredes anterior y lateral. La presión de la arteria pulmonar era normal al igual que la función del ventrículo derecho. No había valvulopatía significativa. No se visualizó derrame pericárdico. Tras el ecocardiograma se repitieron las troponinas de alta sensibilidad y se incrementaron hasta 8.186 mg/L. El paciente se sometió de inmediato a un angiograma coronario que no mostró enfermedad de las arterias coronaria y no tenía signos de vaso espasmo. El 30 de junio, una resonancia magnética cardíaca confirmó que la fracción de eyección del VI se redujo levemente con una dilatación leve del VI. No hubo realce tardío con gadolinio. A pesar de los artefactos respiratorios, los valores de T2 sugerían un posible edema miocárdico. De manera similar, los valores altos de volúmenes extracelulares también sugirieron edema o lesión miocárdica. El paciente refiere la presencia de lesiones genitales que aparecieron por primera vez el 25 de junio. Un examen cuidadoso reveló una pápula umbilicada bien delimitada ubicada en el pubis, así como una lesión ulcerada en el glande del pene. Además, los ganglios linfáticos inguinales estaban aumentados de tamaño y eran dolorosos a la palpación bilateral. Se recogieron muestras de las lesiones y se enviaron para análisis PCR. La lesión en el glande se analizó para HSV-1, HSV-2 y VZV, mientras que la lesión púbica se analizó para Simian Orthopoxvirus, siendo el aspecto compatible con MPX. El paciente se inició empíricamente con aciclovir antes de obtener los resultados y se trasladó a una sala de aislamiento de presión negativa. Además, fue tratado empíricamente con una dosis estándar de ceftriaxona y azitromicina a la espera de los resultados de un panel de detección de rutina para infecciones de transmisión sexual, que luego resultó positivo para clamidia y negativo para gonorrea, VIH y sífilis. El 2 de julio, los resultados confirmaron la presencia de Simian Orthopoxvirus en la lesión púbica. Teniendo en cuenta la asociación potencial de MPX y la miocarditis subsiguiente, el paciente comenzó con tecovirimat durante 14 días, según lo recomendado por las pautas de los CDC. El aciclovir se suspendió una vez que las pruebas PCR de HSV-1, HSV-2 y VZV resultaron negativas el 5 de julio. El estado clínico del paciente mejoró en los días siguientes. No se identificaron signos de complicaciones neurológicas, corneales u otras. Las lesiones costrosas así como la adenopatía inguinal se resolvieron el 6 de julio, momento en el que se retiró al paciente de su aislamiento y se lo devolvió a una habitación con presión normal. Los marcadores inflamatorios siguieron a la mejoría clínica con disminución de PCR y troponinas. El paciente permaneció afebril durante el resto de su estadía en el hospital y no desarrolló ningún signo de insuficiencia cardíaca. Desafortunadamente, el 7 de julio, el paciente se fue en contra del consejo médico antes de someterse a su resonancia magnética cardíaca de control. Antes de salir, se aconsejó a la paciente sobre la necesidad de permanecer aislada hasta la completa desaparición de las lesiones, así como sobre el uso de métodos adecuados de protección de barrera durante las relaciones sexuales. El caso se presentó con dolor torácico tipo pericarditis, elevación importante de troponinas y cambios en el ECG compatibles con miopericarditis. Si bien nuestra sospecha de cardiopatía isquémica era baja dada la sintomatología y la edad del paciente, aun así se descartó con una angiografía coronaria. Estuvieron presentes otros factores de confusión, como el uso de metanfetamina. Aunque este fármaco puede causar vaso espasmo coronario y aumento de las troponinas, el consumo se produjo después del inicio de los síntomas, lo que hace menos probable esta hipótesis.7 Así, dada la presencia de infección genital concurrente, el diagnóstico de miocarditis viral parecía más probable. La presentación clínica del paciente, su ECG, la disfunción sistólica leve del ventrículo izquierdo correlativa, así como el edema en la RM cardíaca (que tuvo lugar 12 h después del pico de troponina) fueron suficientes para confirmar nuestro diagnóstico. No se realizó una biopsia de miocardio debido a los riesgos del procedimiento, así como a la improbabilidad de que los resultados cambiaran el tratamiento actual. Este resumen de caso describe una posible asociación entre MPX y miocarditis. En el momento de redactar este informe de caso, una revisión de la literatura no encontró ninguna publicación anterior que describiera esta posible asociación. Aunque muchos casos de miopericarditis se etiquetan como etiologías virales idiopáticas las están implicadas presumiblemente en la mayoría de los casos, aunque a menudo no se identifican en un contexto clínico.8,9 La infección por herpes simple se ha asociado con pericarditis.10 Aun así, en este caso, la prueba de PCR descartó una infección aguda por herpes genital, lo que hace que una miocarditis por VHS sea muy poco probable. La miocarditis se ha asociado con la vacunación contra la viruela. Como los orthopoxvirus están estrechamente relacionados con el virus vaccinia utilizado para la vacunación, es plausible que el MPX también pueda estar asociado con la miocarditis. Los datos en las cohortes de miembros del servicio de EE. UU. también sugieren que la tasa de incidencia real de miocarditis secundaria a la vacuna contra la viruela podría llegar al 10%, y se informa de dolor torácico, disnea o palpitaciones de nueva aparición en el 10.6% de los vacunados contra la viruela hasta 30 días después de la vacunación.11 Los CDC y la OMS informaron una eficacia de hasta el 85% en la protección contra la viruela del mono, según datos anteriores de África, estudios clínicos de la inmunogenicidad de la vacuna y datos de eficacia de estudios en animales. Por lo tanto, los CDC recomiendan la administración de vacunas contra la viruela como profilaxis previa a la exposición en personas con exposición de alto riesgo.12 Si bien nuestro caso evolucionó favorablemente, sigue siendo difícil evaluar el efecto de tecovirimat sobre la inflamación miocárdica sin una resonancia magnética cardíaca de seguimiento. Este examen también podría haber ayudado a confirmar y documentar aún más el grado de inflamación y edema del miocardio, que a veces puede retrasarse antes de aparecer en la resonancia magnética cardíaca. El comentario acá expuesto describe el primer caso documentado de infección concomitante por orthopoxvirus de los simios y miocarditis. Si bien se necesitan más datos para evaluar más a fondo la incidencia de la miocarditis como complicación de la MPX, plantea preguntas e hipótesis importantes sobre la posible asociación entre estas dos entidades clínicas. Más importante aún, el efecto de tecovirimat como tratamiento potencial para la miocarditis asociada a MPX todavía no está claro en este momento. En el contexto de un brote actual de viruela del simio, este informe también destaca la importancia de buscar signos de infecciones virales. Cuando los pacientes presentan un diagnóstico de miocarditis, para orientar mejor el tratamiento, pero también para prevenir la transmisión dentro de las comunidades.
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Palabras Clave
miocarditis, viruela símica, Orthopoxvirus, infección, reporte de caso
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